Published On: 08.01.2019|Categories: Artículos|Tags: , |

Las noticias de implementación de tecnologías 3D para la construcción se suceden con envidiable frecuencia. Elementos plásticos, hormigón e incluso metal, como contábamos el mes pasado, fabricados con impresoras 3D ya son realidad o lo serán en un futuro muy cercano.

Este mes, los investigadores del ETH de Zúrich nos han sorprendido con un nuevo avance: la aplicación del tejido 3D para las tecnologías de la construcción. “Tejer ofrece una ventaja clave: para crear formas 3D  ya no necesitamos ensamblar diferentes partes de una estructura, porque con el ‘patrón’ de punto correcto, podemos producir un encofrado flexible para cualquier tipo de estructura con solo presionar un botón”, explicaba Mariana Popescu al portal Innovadores.

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Anteriormente ya se habían empleado tejidos de punto en aplicaciones arquitectónicas reduciendo el consumo de material, mano de obra y residuos, e incluso simplificando el proceso constructivo. Pero la principal ventaja del nuevo proceso que se propone, es el uso de la maquinaria convencional en vez del desarrollo de nuevos sistemas complejos, asegura Philippe Block, profesor de Arquitectura y Estructura del ETH.

Primeras Pruebas

Construida en el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC), en la ciudad de México, la estructura monumental KnitCandela ha sido desarrollada con la innovadora tecnología de encofrado KnitCrete en homenaje al ingeniero y arquitecto Félix Candela (1910–1997) y hace referencia al emblemático restaurante en Xochimilco.

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Candela destacó en la combinación de superficies paraboloides hiperbólicas (“hypars”) para producir encofrados reutilizables que llevan a una reducción de los residuos de construcción. KnitCrete, sin embargo, permite la realización de una gama mucho más amplia de geometrías anticlásticas.

Con este sistema de encofrado de tela y cable, ahora se pueden construir superficies de hormigón con formas libres, sin la necesidad de moldes complejos. La capa delgada de hormigón de doble curva de KnitCandela, con un área de superficie de casi 50 m² y que pesaba más de 5 toneladas, se aplicó en un encofrado KnitCrete de tan sólo 55 kg. El tejido de punto del sistema de encofrado se llevó desde Suiza a México en una maleta.

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Según Matthias Rippmann, gerente de proyectos de KnitCandela e investigador del equipo suizo, solo tardaron cinco semanas desde el inicio del trabajo hasta su finalización, “mucho menos tiempo que si estuviéramos usando tecnología convencional”, aseveró.

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