Hoteles del mundo: Hotel Heureka, Venecia, Italia

«Fue todo un reto conseguir que un antiguo edificio protegido pudiera utilizarse como hotel en el mundo actual».

Hoteles del mundo: Hotel Heureka, Venecia, Italia

«Fue todo un reto conseguir que un antiguo edificio protegido pudiera utilizarse como hotel en el mundo actual».

Hoteles del mundo: Hotel Heureka, Venecia, Italia

Hoteles del mundo: Hotel Heureka, Venecia, Italia

«Fue todo un reto conseguir que un antiguo edificio protegido pudiera utilizarse como hotel en el mundo actual».

Donde los canales se ensanchan y el rumor de los turistas se diluye, vértice noreste del Cannaregio, el más septentrional de los seis barrios que componen la ciudad de Venecia, en Italia, un palazzo alberga un hotel desde el año 2017. Este hotel no es el típico establecimiento veneciano de lujo discreto. Es, ante todo, la expresión de la obsesión personal de Angela Silarna Valach, interiorista vienesa al frente del estudio de arquitectura MasterPlan A. Ella vio en ese palazzo el lugar perfecto para su sueño. Hablamos del Hotel Heureka, el cual toma su nombre de esa expresión del griego antiguo, atribuída a Arquímedes, que significa «lo encontré». Como vais a comprobar, no es casualidad.

La historia comienza con un enamoramiento: «simplemente me enamoré de esta casa y de su entorno» afirma Valach en la entrevista que leemos en Venezia News, y añade: «un palacio en Cannaregio era la realización de un viejo sueño. Pero era demasiado pronto para que nosotros, como familia, viviéramos aquí, así que decidimos crear un hotel, aunque sin olvidar la idea de que “es nuestra casa”». Es decir, si el proyecto mutó de residencia familiar a hotel, solo lo hizo con una condición: que diera la sensación de ser un hogar. De esa manera, puede afirmarse que el Hotel Heureka es la casa veneciana de Angela Valach abierta a los huéspedes. «Nomen est omen», concluye al respecto en la entrevista a Venezia News. Con ello quiere significar que su nombre, el mencionado «lo encontré», se hizo destino.

La construcción del palazzo se realizó en el siglo XVI, en el tránsito del Renacimiento al Barroco. Como muchos otros de la época, el edificio presenta una fachada típica de la arquitectura veneciana, organizada en torno a un eje central con un balcón de piedra y ventanas geminadas tras él. Su interior sigue el esquema clásico del portego, una especie de salón central que atraviesa en profundidad el edificio y conecta el atrio, la zona de recepción y, al fondo, el jardín privado. Dos piani nobili, o plantas nobles, albergan las estancias principales: salones con frescos, una sala de música con piano de cola y las 10 habitaciones.

Según explica el estudio de arquitectura y restauración Alfier, encargado de la rehabilitación del edificio, debido al estado de deterioro con el que se encontraron, la historia del edificio «apenas se podía apreciar bajo unos revestimientos inadecuados, descoloridos y deteriorados por el exceso de agua que se filtraba por el tejado y por las crecidas». Las obras de rehabilitación duraron 18 meses y afectaron a cada rincón del edificio, desde el tejado hasta los mismos cimientos. Alfier recuperó así «los espacios típicos de la arquitectura veneciana: los grandes salones centrales, los amplios ventanales, los suelos de terrazo de cal y el jardín con árboles centenarios».

Ese jardín interior es sin duda uno de los verdaderos lujos del Hotel Heureka. Se trata de un oasis de tranquilidad que late en el corazón del edificio del Cannaregio, con viejos árboles y una vegetación que invita al reposo, donde se sirve el desayuno o se disfruta del aperitivo al atardecer. Por su parte, cada una de las habitaciones es única. Representan en conjunto un «mosaico coherente y armonioso de formas, colores, materiales y estilos de diferentes épocas y culturas», una combinación del legado veneciano con textiles de Christian Lacroix, tapicerías de Rubelli, muebles de época y pinturas del artista austriaco Julian Khol.

Fue una apuesta arriesgada, asegura Valach, «para mí y para mi estudio de diseño de interiores, MasterPlan A, fue todo un reto conseguir que un antiguo edificio protegido pudiera utilizarse como hotel en el mundo actual». La ubicación del hotel, en un barrio tranquilo y alejado del bullicio de la plaza de San Marcos, no deja de ser una ventaja obvia para un hotel boutique como este. Por todo lo dicho, el Hotel Heureka no es para quien busca acción, sino para quien quiere sentirse como en casa en un palazzo veneciano del siglo XVI. Mientras tanto, las aguas tranquilas del canal del río Madonna dell’Orto acaricia sus sillares, pilotes y soportales. Desde la cercanía más inmediata, se escuchan las campanas de la iglesia de la Madonna dell’Orto, y a pocos pasos, el viajero puede perderse entre las obras maestras de Tintoretto.

Fuentes: Hotel Heureka, Alfier, Venezia News, Il Sole 24 Ore.
Imágenes: Hotel Heureka, Alfier.

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