Hoteles del mundo: Al Moudira, Luxor, Egipto

«Evoca el ambiente de una gran casa de campo (...) rodeada de diez hectáreas de palmerales y jardines exóticos».

Hoteles del mundo: Al Moudira, Luxor, Egipto

«Evoca el ambiente de una gran casa de campo (...) rodeada de diez hectáreas de palmerales y jardines exóticos».

Hoteles del mundo: Al Moudira, Luxor, Egipto

Hoteles del mundo: Al Moudira, Luxor, Egipto

«Evoca el ambiente de una gran casa de campo (...) rodeada de diez hectáreas de palmerales y jardines exóticos».

En la orilla oeste del Nilo, en la gobernación de Lúxor, apenas 5 km al sur del célebre Valle de los Reyes —patrimonio de la humanidad—, un hotel de 5 estrellas ofrece una alternativa al turismo intensivo de cruceros y de grandes bloques hoteleros de la ribera oriental. Hace más de 25 años, una diseñadora italo-libanesa llamada Zeina Aboukheir se aventuró a convertir un terreno entonces yermo entre los campos de caña de azúcar que riegan las aguas del río, en un lugar tranquilo y de excepcional belleza. Es el Al Moudira Hotel.

Aboukheir se enamoró del lugar durante un viaje en falúa a Lúxor y tuvo una idea: construir un palacete rural que nadie pudiera decir que no hubiera estado allí desde siempre. Para su construcción, contó con el arquitecto egipcio formado en Londres, Olivier Sednaoui. Juntos, con maestros canteros y otros artesanos locales, y materiales rescatados de edificios históricos en demolición, levantaron un complejo de cúpulas, arcos y patios que, sin caer en la imitación, bebe de la tradición de la arquitectura de Oriente Medio.

Tal como leemos en su portal electrónico, Al Moudira «es un entramado de diez patios que evoca el ambiente de una gran casa de campo (…) rodeada de diez hectáreas de palmerales y jardines exóticos», una especie de santuario que se ganó, desde que abrió sus puertas en 2001, «los corazones de todos aquellos que se alojaron allí». Al Moudira, que en árabe significa «la que manda» o «la jefa», apelativo cariñoso con el que su equipo se dirigía a la fundadora, acabó por dar nombre al lugar.

Para animar con vida y carácter sus interiores, Zeina Aboukheir viajó por la región y rescató muebles de antaño, puertas de madera tallada, azulejos pintados a mano, lámparas de cristal de Murano y textiles damascenos. El resultado: «cada habitación es única en sus detalles, con muebles antiguos (…), grabados originales de David Roberts, fotografías históricas, fragmentos de suzanis antiguos y otros tejidos». Techos abovedados y frescos pintados a mano completan los espacios. Y en sus 54 espaciosas suites y sus villas, los baños de estilo hammam y la ropa de cama de algodón egipcio de Malaika Cairo redondean la sensación de excepción.

En 2022, el hotel pasó a manos de Florian Amereller, abogado y hotelero con sede en El Cairo. El nuevo propietario llevó a cabo una ampliación que incluía la compra de terrenos adyacentes, la construcción de nuevas villas y la creación de una granja orgánica. Pese a esa ampliación, el hotel mantiene intacto su carácter artesanal original. Por lo demás, las nuevas villas siguen el mismo lenguaje arquitectónico: techos abovedados, suelos de terrazo, antigüedades y piscinas de uso privado. La granja, que abastece al hotel con huevos, lácteos, aves y vegetales, cubre hasta el 80% de la despensa según la temporada.

En 2025, Al Moudira fue nombrado uno de los hoteles más bellos del mundo por el Prix Versailles, un galardón que se entrega en la sede de la UNESCO de París. Como proclamó la revista Flair Magazine, Al Moudira es «el primer y único hotel de Egipto que ha recibido este prestigioso galardón». Además, la guía Michelin le concede dos llaves por una experiencia que resume así: «el hotel, rodeado de las tierras de labranza que se extienden en el margen oeste del Nilo, se encuentra muy lejos de las aglomeraciones de turistas de la orilla este y más cerca de su objetivo: el Valle de los Reyes».

Más allá de su materialidad, la operación del hotel se fundamenta en un modelo que integra a la comunidad local. Al mismo tiempo, la granja da trabajo a mujeres del vecindario, que elaboran pan a diario en un horno de cúpula. Pero además, el hotel financia clases de inglés para niños de aldeas próximas. Por último, ha reservado una parte de su terreno para instalar paneles solares, con el objetivo de operar con energía 100% renovable en los próximos años.

Fuentes: Al Moudira Hotel, Flair Magazine, Guía Michelin.
Imágenes: Al Moudira Hotel.

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