Estamos trabajando en el desarrollo arquitectónico de un edificio que dispone de una piel cinética que le otorga carácter emblemático.

La fachada se presenta a la luz del día como un conjunto escultórico de tendencia vertical constituido por paneles de corte orgánico. Los paneles, anclados a la fachada formando diferentes ángulos, protegen al edificio de la radiación solar.

La fachada ofrece un nuevo aspecto visual con el paso de las horas al abrirse los paneles y favorecer la entrada de luz natural al atardecer. Estas dos percepciones visuales se consiguen con el movimiento diferencial en el eje de cada pieza vertical.

En efecto, una veintena de estructuras verticales sustentan los paneles que conforman la fachada. Cada una de ellas sirve de eje para los dos planos que se abren con formas orgánicas, inspiradas en la naturaleza oceánica.

Durante el día, la geometría vertical de los paneles y la sobriedad de sus tonos dota al edificio de una estética elegante. Las formas tridimensionales de la fachada proyectan distintas sombras con el pasar de las horas.

Durante la noche el edificio transforma su estética y muestra una versión más dinámica. El giro de los paneles deja ver la cara posterior del mismo, mostrando un atractivo contraste lumínico.