Estamos trabajando en el proyecto de arquitectura de una infraestructura logística, un centro de distribución de última generación. Consta de un volumen central ocupado por diversas áreas de almacenaje y gestión de mercancías. Este volumen, construido con tecnología propia de un recinto industrial común, ofrece una potente imagen visual acorde con el estatus de la empresa propietaria.

La piel de este edificio, un volumen escultórico de gran plasticidad, único e inconfundible, se encuentra representada por una serie de planos verticales seriados, en la que cada plano es una sección transversal del volumen. Todos los paneles equidistantes consiguen una torsión de su envolvente mediante una variación de figura y tamaño, sin rotar sobre su eje vertical. La equidistancia de los planos que lo conforman permite una total transparencia desde su interior y otorgan un valor plástico desde el exterior. Su fachada orgánica y dinámica contrasta con las formas ortogonales de la entrada, que dan paso a un interior funcional y eficiente. Desde la entrada principal se observa un gran vestíbulo de más quince metros de altura que sirve de lugar de encuentro para los trabajadores. En él se encuentran la recepción y las principales circulaciones verticales.

Finalmente, la fachada ha sido diseñada para asumir futuras ampliaciones dependiendo de las necesidades de crecimiento del negocio, sin que se en ningún momento la ampliación afecte al diseño del edificio.