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El parque de atracciones danés Bakken viene demostrando desde 1583 que el ocio es un negocio que puede funcionar por mérito propio. A partir de allí, muchos centros lúdicos han basado su estrategia de crecimiento en la incorporación de otros servicios adicionales como la restauración, el alojamiento o el comercio, para completar la experiencia y mantener al visitante entretenido durante el máximo tiempo posible.

Encontramos el proceso inverso de forma habitual en la restauración (desde que McDonalds inventara los parques de bolas) y en el alojamiento (donde se consolidan los resorts con todo incluido). Pero este proceso de hibridación es poco frecuente en el comercio, son raros los establecimientos de venta al público (shopping) que incorporan el entretenimiento (entertainment) de forma significativa a su modelo de negocio. Pero el idioma anglosajón, tan propenso a los neologismos, ya ha acuñado el término shoppertainment.

Encontramos un ejemplo claro en la tienda de muebles Jordan’s (New Haven, Connecticut), que combate la presencia de IKEA a poco más de un kilómetro de distancia con la integración en su centro de exposición de un espectáculo de luz y agua y del mayor recorrido arbóreo cubierto del mundo. Como podrán apreciar en este video, apetece dejar aquí a los pequeños y evitarles el fastidioso recorrido por una tienda de muebles.