En una vivienda se pueden ganar hasta 20 metros cuadrados sin necesidad de realizar grandes obras. Las claves: la eliminación de tabiques, la apertura de paredes maestras, y reorganización del mobiliario.

El espacio es un bien escaso. En muchas ciudades españolas y europeas esto ha quedado demostrado con los pisos de nueva construcción, cada vez más pequeños y con pocas posibilidades de ganar metros sin gastar más dinero. Sin embargo, la creatividad puede aportar ideas funcionales para “ganarle terreno al suelo”, sin que ello implique grandes obras y, por lo tanto, evitando la desorganización total de la vivienda.

La eliminación de tabiques o la apertura de huecos en las paredes de un piso son dos alternativas que pueden proporcionar hasta 20 metros cuadrados extras. Pero estas reformas implican unas obras mínimas que, aunque no generen un caos absoluto, pueden afectar la vida normal de una familia. Una alternativa para no caer en proyectos de este tipo, con todas sus consecuencias, es la organización mobiliaria.

Más sencillo de hacer, aunque con resultados menos relevantes, es la sustitución de los muebles que se están utilizando por otros más funcionales, y que se pueden encontrar en mercados de segunda mano para “convertir” un tipo de estancia en otro de acuerdo a las necesidades del usuario. De esta manera, por ejemplo, se puede transformar un dormitorio en un estudio en apenas unos minutos.

Crear niveles en una vivienda
Una estrategia arquitectónica para aumentar la cantidad de metros de los que se dispone en una vivienda es la construcción de niveles para optimizar espacios “muertos”, una práctica bastante común en pisos antiguos con techos de gran altura. De esta manera, en lugar de tener concentrado todo en un mismo nivel de suelo, se pueden crear espacios diferentes sin afectar, en la práctica, el espacio real utilizado. Para planificar los “niveles” en una vivienda, no obstante, se debe disponer -como mínimo- de una altura de unos cuatro metros y medio para que la movilidad en la casa no se transforme, después, en un problema.

Convertir un local con patio exterior en una casa, a simple vista, puede parecer una quimera. Sin embargo, en manos de arquitectos, esto no representa un proyecto muy complicado. La eliminación de tabiques, en principio, facilita la disposición de un espacio diáfano, antes inexistente, y a esta pequeña obra puede seguirle otra basada en la apertura de huecos en paredes maestras y el descenso del suelo para obtener un nuevo espacio, como una cocina americana o un salón comedor.

Dependiendo de las características del inmueble, bajar el nivel del suelo puede resultar imposible, aunque queda una alternativa: subirlo para construir, de la misma manera, un segundo nivel que puede ser utilizado como recibidor o como área de descanso, con algunos pequeños sofás, contribuyendo a la percepción de mayor amplitud de la vivienda.

Los huecos en las paredes, además, pueden ser una opción útil para crear estanterías “ficticias” donde instalar la biblioteca personal, por ejemplo, o para ganar espacio donde colocar un armario empotrado o el equipo de música y de cine.

Más espacio sin obras
Si se opta, definitivamente, por no modificar la estructura original, se pueden “crear” los metros cuadrados deseados modificando la disposición de los muebles o el uso que se les venía dando en una estancia de la vivienda para convertirla en multifuncional y así conseguir una casa más amplia de lo que en realidad es.
En el mercado se pueden encontrar, por ejemplo, muebles que según convenga se pueden utilizar u ocultar. Suelen estar provistos de raíles y ruedas, de manera que tienen la capacidad de crear el ambiente que se desee en cada momento. Así, se puede tener una cama que se levanta sobre sí misma -y se guarda en su respectivo cajón-, con la consecuente “desaparición” momentánea de esta parte de la casa para aprovecharla con otros fines.

De la misma manera, en la misma habitación, se puede integrar un pequeño comedor en lo que antes era el dormitorio. Basta con instalar una especie de tablero que sirva como mesa plegable con un sistema similar al de la cama, de modo que en una misma estancia por las noches se pueda dormir y durante el día funcione como comedor.

Otro sistema de almacenaje, aunque aún no se ha comercializado en el mercado, es un elevador de muebles inventado por Andrés Menor Hernández, consciente de las necesidades del espacio en una vivienda actual. “Se trata de una máquina que desplaza hacia el techo ciertos muebles básicos de la casa, permitiendo aprovechar el espacio que ocupaban para otros usos. Es adaptable al hogar y al garaje, y permite crear un armario trastero sobre el lugar que ocupa el vehículo”, explica. De esta forma, asegura su creador, “se consigue duplicar el espacio”. Todo con seguridad, sin esfuerzo y tan sólo apretando un botón.

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