architecture-news julio2

La teoría arquitectónica del último siglo ha estado polarizada por el debate entre las distintas variantes del funcionalismo, para el que la utilidad es el fin último y por tanto la forma sigue a la función, y del simbolismo, para el que la arquitectura es transmisora de mensajes, ideas o conceptos y en consecuencia considera que la forma expresiva es el objetivo prioritario.

El desarrollo de este debate ha tendido a olvidar la importancia del fenómeno existencial del estado de ánimo, que ha quedado relegado al estatus de un fenómeno marginal en manos de pseudociencias tipo feng shui. Sin embargo, nuestro concreto estado de ánimo, como señaló para la filosofía Martin Heidegger, no es un añadido secundario, sino nuestro modo fundamental de estar en el mundo, desde el que nos abrimos a la experiencia del mismo.

Es por ello que la variable del estado de ánimo debe formar parte del diseño desde el principio, pues el hecho de que esta variable sea tan escurridiza y difícil de manejar no impide que una mala comprensión de la misma pueda hacer fracasar los proyectos. Tres son las estrategias para tratar con ella: de un lado, se puede utilizar la arquitectura para inducir o provocar determinados estados de ánimo positivos; de otro lado, se deberían diseñar arquitecturas que conecten sinérgicamente con estados de ánimo ya existentes; finalmente, dado que el estado de ánimo positivo en nuestras sociedades modernas es frágil, el diseño debe evitar estropearlo o defraudarlo.

Los proyectos desarrollados por Amusement Logic, como especialista en arquitectura del ocio, siempre tienen en cuenta, desde las primeras etapas creativas, el estado de ánimo de los clientes de nuestros parques y edificios, generalmente asociado a deseos de libertad, de aventura, de sorpresa y de diversión. Su manera de estar en el mundo es la de estar abiertos a la experiencia y el descubrimiento de nuevos mundos, y nuestra manera de diseñar conecta con ella, pues esa manera de estar en el mundo también es la nuestra.

Los criterios para valorar la arquitectura ya no pueden ser sólo los de la utilidad funcional o el sentido lingüístico, y nuevos criterios de utilidad emocional o sentido vital se abren camino. En paralelo, las herramientas de la arquitectura ya no pueden ser sólo la técnica y el lenguaje constructivo convencional. Por ello, Amusement Logic está desarrollando toda una línea de productos y estrategias que, aún estando en la vanguardia de la tecnología, están orientados a todas estas nuevas posibilidades que se abren ante nosotros.