Published On: 06.09.2021|Categories: Noticias generales|

Ocurre a menudo que una innovación realizada en un campo de actividad, se amplía y se aplica luego a otros campos. La invención de un equipo de ingenieros de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Tufts, en el estado de Massachusetts, EEUU, bien podría aplicarse a otros campos. En su caso, el experimento se realizó en el terreno de la potabilización del agua. La escasez de agua potable es un problema grave que afecta a millones de personas en todo el mundo, por lo que la suya no es la única investigación realizada con el objetivo de poner a su alcance, de la forma más sencilla posible, el líquido elemento. Sin embargo, sus trabajos se han centrado en diseñar un sistema de bajo coste, eficiente y fácil de implementar para la dispensación automática de cloro en el agua, así como de comprobar exhaustivamente su correcto funcionamiento. Es precisamente la naturaleza de su innovación, y las posibilidades que abre a su aplicación en los sectores de actividad de Amusement Logic, la que ha llamado nuestra atención.

El nuevo dispositivo para la dosificación de cloro en el agua, creado y testado por los ingenieros de Tufts, no requiere mantenimiento ni suministro eléctrico, no cuenta con partes móviles o eléctricas susceptibles de averías, y puede instalarse en cualquier toma de agua de forma sencilla, rápida y, por ende, a bajo coste. Su funcionamiento aprovecha el conocido como efecto venturi, un fenómeno físico que ocurre con los fluidos, como en este caso el agua. Dicho efecto consiste en la aceleración del flujo y la reducción de la presión que se produce indefectiblemente cuando los fluidos pasan a través de la sección estrecha o el estrangulamiento de una tubería. El cloro, que se suministra desde un tanque de almacenamiento y a través de una válvula de aguja reguladora, pasa al agua justo en ese estrechamiento de la tubería gracias al diferencial de presión. En esta ilustración gráfica del efecto venturi, la intensidad del color azul representa la presión (mayor cuanto más oscuro).

Los primeros dispositivos se instalaron en 26 casetas de suministro de agua de la ciudad de Kisumu y sus alrededores, en Kenia. En las pruebas de campo que el equipo de ingenieros realizó durante diez meses, se tomaron 167 muestras de agua para su análisis. De ellas, el 88% presentaba una concentración de cloro residual libre ≥0,2 mg/L, que es el mínimo que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el agua potable, mientras que el 98,2% mostraron una concentración de cloro residual libre ≤1,2 mg/L, que es el umbral que se marcaron los investigadores para que el sabor del agua fuera aceptable. En el caso del agua de las piscinas y atracciones acuáticas, la OMS recomienda unos niveles de referencia de cloro residual libre de entre 0,5 y 0,2 mg/L. Sin duda, y vistas las ventajas que esta innovación aporta al tratamiento de agua potable, se abre con ella un nuevo campo de estudio para su aplicación en el tratamiento del agua de piscinas, parques acuáticos y atracciones acuáticas en general.

Podéis obtener más detalles sobre el asunto a través de nuestras fuentes.

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