Published On: 18.01.2022|Categories: Noticias generales|

«La visión y motivación de mi trabajo es explorar y utilizar la arquitectura como medio para reforzar la confianza individual y colectiva, apoyar las economías locales y fomentar el equilibrio ecológico» (*), declara en su portal electrónico Anna Heringer, arquitecta del proyecto que recuperamos aquí. Entre las características que han llamado nuestra atención de este proyecto, el misterio de esos edificios que, por más que sean extremadamente humildes y sencillos, sobresalen por su singularidad y belleza. Se trata del edificio Anandaloy, un centro para personas con discapacidad, combinado con un taller para que las mujeres tejedoras del pequeño pueblo de Rudrapur, en el distrito Dinajpur de Bangladesh, donde se sitúa, produzcan textiles de economía justa. Es este un ejemplo que ilustra el lema que encabeza el perfil de Anna Heringer: «la forma sigue al amor».

Pero veamos el proceso de construcción: los cimientos del edificio Anandaloy se establecieron con ladrillo cocido, mientras que las paredes se levantaron con la técnica de barro cob. Esta última es una técnica de construcción muy antigua, existente desde al menos los inicios del neolítico (entre 10.000 y 8.000 años a.C.). La técnica cob consiste en la utilización de una mezcla de arcilla, paja y agua con la que se elabora una masa moldeable, con la suficiente consistencia y homogeneidad para que los trabajadores alcen y modelen las paredes. Junto con la estructura y los soportales, que se elaboraron con bambú, y la paja de los techos, todos los materiales proceden de fuentes locales. Además, la mayor parte del presupuesto del proyecto se invirtió en el trabajo de artesanos de la aldea, incluidas algunas personas con discapacidad. Por lo demás, el contratista bangladesí Montu Ram Shaw se encargó de la dirección de las obras de construcción. De esa forma, Anandaloy cumplió con uno de los objetivos del trabajo del estudio de arquitectura de Anna Heringer, es decir, fomentar la economía local y asegurar la transferencia de conocimientos a la población del lugar.

Con esta técnica de construcción particular con barro, no son necesarios los encofrados, por lo que las curvas resultan tan fáciles de hacer como las paredes rectas. Es por ello que, a diferencia de otros edificios de la zona, que presentan un trazado rectangular, el edificio Anandaloy «baila en curvas». Uno de sus elementos característicos es precisamente «la rampa que serpentea juguetonamente alrededor de su estructura», y que permite el acceso a personas con diversidad funcional en cuanto a la movilidad. De hecho, la del centro para discapacitados es la única rampa existente en esa extensa área de Bangladesh. Durante su construcción, muchos de los curiosos y visitantes locales se hacían preguntas: ¿cuál es la razón de esa rampa? Pues bien, dicha rampa, «con sus alegres curvas», con esa forma que «sigue al amor», irradia un claro mensaje: «¡la diversidad es maravillosa!»

Fuentes: ArchDaily, Studio Anna Heringer, Anandaloy project, Wikipedia. Imágenes: Studio Anna Heringer.

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