Published On: 17.01.2022|Categories: Noticias de la Empresa|

Antes de la Revolución Industrial, parte del desarrollo urbano y la arquitectura en las ciudades respondía a una forma de uso mixto a pequeña escala. Los ciudadanos establecían las tiendas en la planta baja de sus casas, los talleres en sus patios traseros y destinaba los pisos superiores a espacios residenciales. Sin embargo, con la llegada de las máquinas y las líneas de producción en serie, la organización de las ciudades se transformó de forma drástica. La separación entre el lugar de residencia y el de trabajo se extendió también al espacio destinado al comercio, que dejaba de asociarse a los centros de producción. El uso mixto de los edificios dejó de tener sentido, de forma que estos se destinaban a un uso específico que determinaba su arquitectura. Durante los últimos años, en un nuevo giro, los desarrollos urbanísticos de uso mixto han tomado, y tomarán sin duda en un futuro próximo, un creciente protagonismo, aunque  a gran escala en esta ocasión.

Los avances en las nuevas tecnologías y las comunicaciones, han hecho posible el trabajo a distancia de una gran parte de la fuerza de trabajo mundial. Más allá de la crisis sanitaria global, este es solo uno de los factores que explican esta transformación del urbanismo. Al mismo tiempo, los expertos aseguran que se ha producido una reducción en el uso del transporte en general, lo que sumado a la creciente preocupación por el cambio climático y la búsqueda de sistemas energéticos más eficientes, sirve para comprender mejor los cambios en la demanda de los ciudadanos. Entre estos cambios, por ejemplo, el creciente aumento de las compras online.

Ante las nuevas perspectivas que abren estos cambios sociales, los desarrollos urbanísticos de uso mixto se generalizan en las ciudades, principalmente en tres vertientes: complejos cuyo principal uso es el residencial, centros comerciales que extienden su uso a otros no comerciales, y hoteles y resorts que se adaptan a las nuevas demandas con la ampliación de su oferta a usos distintos al de la mera hospitalidad. En general, el proceso para el desarrollo de promociones de uso mixto responde a una pregunta clave: ¿cuál es el uso principal y qué otros usos pueden apoyarlo? Así, al responder a esta pregunta, la implementación en un edificio de otros usos además del principal, lo convierte en un recurso abierto a mayor demanda, más dinámico y, por tanto, con mayores posibilidades de rentabilidad. Así, en estos desarrollos de uso mixto, los activos complementarios se refuerzan entre sí y favorecen el flujo de ingresos en los distintos capítulos.

En definitiva, es frecuente ver en nuestros días centros comerciales que añaden a sus instalaciones zonas residenciales, oficinas en alquiler y atracciones de entretenimiento y tiempo libre. En cambio, los edificios residenciales albergan en sus galerías inferiores espacios para el comercio, con otras instalaciones para el recreo, la restauración y el ocio, y en ocasiones también para el trabajo y la producción. Finalmente, los hoteles y resorts se transforman en espacios mucho más flexibles, que tan pronto se convierten en lugares para trabajar, espacios de reunión o para conferencias, como en espacios para vivir, apartamentos con servicios y alojamientos de larga duración; por supuesto, con su propia oferta para el ocio y la restauración.

Fuentes: Architizer, Marrons Planning, NS Business. Imágenes: proyectos de Amusement Logic.

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