Published On: 07.01.2020|Categories: Artículos|Tags: |

Nuestro trabajo consiste muy a menudo en responder a preguntas, tanto de tipo técnico como de tipo creativo. En esta ocasión nos hacemos las siguientes: ¿cómo trasladar ideas y conceptos, de la arquitectura emblemática de alto standing al mundo de la arquitectura residencial, sin detrimento de su valor estético y sin que su coste la haga inasequible para una mayoría de compradores? ¿De qué forma facilitar a la clase media el acceso a unas construcciones singulares con las que se reinventen y adapten esas formas de la arquitectura más vanguardista?

Si bien es cierto que la índole de arquitectura a la que nos referimos se materializa únicamente en edificios de gran presupuesto, con los nuevos sistemas constructivos que desarrollamos en nuestra firma, los diseños vanguardistas pueden aplicarse a un gran número de edificios y, al mismo tiempo, democratizarse. Así pues quedan al alcance de una población mayor.

Con este objetivo en mente, trabajamos en proyectos residenciales de baja altura y unifamiliares, cuyo núcleo habitable lo conforman contenedores prefabricados modulares. A este concepto añadimos una macroestructura ligera a modo de cubierta, la cual trasciende su mera funcionalidad como protección ante las inclemencias meteorológicas, para pasar a convertirse en un elemento con carácter protagónico, que aporta al conjunto nuevas y positivas cualidades:

– Convierte al edificio en un hito arquitectónico para la comunidad, el barrio y, previsiblemente, la ciudad, de forma que destaca entre los demás y satisface el inevitable deseo de vivir en un lugar singular.

-Delimita un espacio público y compartido, lo que hace del exterior del edificio un sitio acogedor para residentes y visitantes.

-Controla la radiación solar, proporciona sombra a las viviendas y al espacio público, lo que reduce el consumo energético final, la huella de carbono del edificio por su funcionamiento y además se alinea con los objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU.

Así, resueltas las dos cuestiones iniciales, obtenemos un resultado visualmente potente que adapta las estructuras propias de edificios extraordinarios y costosos, a un edificio igualmente extraordinario pero accesible al gran público.

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