El diseño de rocas artificiales para climas extremos, como los entornos desérticos o costeros, plantea desafíos significativos derivados de factores como las altas temperaturas, la radiación solar intensa, la humedad y, en zonas costeras, la salinidad. Evitar por completo sus consecuencias resulta imposible. Por tanto, la estrategia más eficaz consiste en aceptarlas como una condición inherente al sistema y considerarlas específicamente en el diseño de las rocas artificiales.

Una solución especialmente eficiente es el diseño por bloques constructivos independientes, donde cada bloque integra su propia estructura y acabado final de roca artificial. Al limitar deliberadamente el tamaño de cada unidad, se controla la magnitud de la dilatación térmica y otros movimientos. Con ello, evitamos la acumulación de tensiones internas y sus derivados, como la fisuración, los desprendimientos o una degradación prematura del acabado.

Las separaciones necesarias entre estos bloques se integran de manera orgánica en el lenguaje formal del diseño. Se disimulan como grietas naturales, superposición de estratos o fracturas propias de la geología que se busca emular. El sistema técnico queda oculto dentro de la narrativa temática. Se trata de una estrategia que reduce la aparición de patologías futuras y asegura soluciones duraderas y eficientes, incluso en los contextos climáticos más exigentes.

Por Cristina Uchán, arquitecta sénior en el Dpto. de Arquitectura de Amusement Logic

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