La climatización de atracciones en parques temáticos, parques acuáticos u otras instalaciones de ocio y turismo que se encuentran en latitudes septentrionales o meridionales, donde el calor es intenso la mayor parte del año o, por el contrario, donde el frío glacial es constante, representa sin duda un desafío complejo en arquitectura. La solución requiere un equilibrio preciso entre ingeniería de climatización, innovación y conciencia medioambiental.

En el desierto, la batalla contra las altas temperaturas se libra con envolventes reflectantes que rechazan hasta el 90% de la radiación solar, combinadas con sistemas evaporativos que aprovechan la baja humedad ambiental. Es el caso, por ejemplo, de Ferrari World Abu Dhabi, en los Emiratos Árabes Unidos. Estos métodos se complementan con sombreados dinámicos y ventilación natural.

En cambio, en la Galia merovingia, la cripta de Saint-Oyand, del siglo VI, da al espacio un carácter más íntimo. Sus tres ábsides orientales, ornamentados con delicados estucos, filtran la luz mediante ventanas cuidadosamente situadas. Una iluminación oblicua parece mensajera de lo sagrado. Este juego de claroscuro anticipa el misticismo que siglos después caracterizará al arte románico.

Milky | wikimedia.org | CC0 1.0

Por su parte, los visigodos dejaron en la Península Ibérica, durante el siglo VII, joyas como la iglesia de San Pedro de la Nave. Emplearon en ella finas láminas de alabastro para domesticar la luz y producir una atmósfera de recogimiento. En su interior, la iluminación converge ritualmente hacia el altar. Siglos después, los mozárabes de San Baudelio de Berlanga fusionaron esta herencia y el arte islámico, con recurso a celosías y lucernarios que tejen patrones de luz y sombra y transforman el espacio en un delicado tapiz.

Borjaanimal | wikimedia.org | CC BY-SA 4.0

El renacimiento carolingio del siglo VIII, bajo Carlomagno, supuso un punto de inflexión. La Capilla Palatina de Aquisgrán, se sirve de un audaz sistema de claristorios y tribunas para derramar la luz cenital en el espacio. Así recrea la magnificencia de Santa Sofía, mientras anuncia la verticalidad del futuro gótico. Y en Asturias, España, Santa María del Naranco reinventa ese mismo lenguaje: sus ventanas geminadas de alabastro bañan el interior con una luz dorada que parece elevar la pequeña nave, en una demostración de que a la monumentalidad se llega también a través del tratamiento de la iluminación interior.

Velvet | wikimedia.org | CC BY-SA 3.0

Piero d'Houin dit Triboulet | wikimedia.org | CC BY 3.0

Estas soluciones no fueron meros ejercicios técnicos, sino manifestación de una cosmovisión. Donde los ostrogodos y carolingios buscaron una suerte de epifanía a través de la luz, los visigodos y mozárabes prefirieron el recogimiento de la penumbra. Este diálogo entre luz y sombra, entre apertura y recogimiento, fue fundamento del posterior desarrollo del románico, en cuya escuela, la iluminación se convierte en una verdadera teología escrita con piedra y luz.

Por Guillermo Ferrer, arquitecto sénior en el Dpto. de Arquitectura de Amusement Logic

¿Le ha gustado la noticia? ¡Compártala en sus redes!

También podría interesarle