Una silueta señorial, fachadas de ladrillo rojo, tejados abuhardillados de pizarra… El Hôtel du Palais Biarritz, encaramado sobre la belleza de la playa La Grande Plage, en la localidad francesa de Biarritz, es testimonio del sedimento del tiempo: hoy hotel de lujo con operación de la cadena Hyatt; ayer un capricho veraniego del poder imperial francés.
Efectivamente, para entender la arquitectura del Hôtel du Palais Biarritz, hay que retroceder a 1854. Napoleón III, todavía «emperador de los franceses», ordena construir una residencia estival para su esposa, la emperatriz Eugenia de Montijo, granadina de nacimiento y nostálgica de España. Nacía así Villa Eugénie, un edificio de estilo neogótico que, aunque el hotel actual supera ampliamente, sentó los cimientos de lo que ha llegado a ser.
Tras la caída del Imperio, la villa fue vendida en 1881 y convertida primero en casino y más tarde en hotel. Sin embargo, un devastador incendio arrasó el edificio el 1 de febrero de 1903. Fue entonces cuando entró en escena el arquitecto Édouard-Jean Niermans, figura clave de la Belle Époque, encargado de la reconstrucción del edificio entre 1903 y 1905.
La impronta del arquitecto Niermans: un guiño al pasado con espíritu moderno
Niermans optó por una solución inteligente: conservó los muros exteriores de la antigua villa, que se convirtieron en el núcleo central del nuevo diseño; al mismo tiempo, reprodujo en las fachadas del nuevo edificio el estilo neogótico original que tanto recuerda al de Luis XIII. No obstante, el interior representó una auténtica revolución para la época, con la utilización de hormigón armado, un material novedoso entonces. La solidez y flexibilidad espacial que su uso le permitía sirvió para realizar una amplia distribución con 120 habitaciones. Por cierto, en honor a Eugenia de Montijo, el plano general del edificio adoptó en aquel momento, con el añadido de dos nuevas alas a los restos de Villa Eugenia, la forma «E».
El resultado es un edificio de fachadas y cubiertas armónicas, desafiantes en una verticalidad que parece un gesto altivo de orgullo por su antigua magnificencia —inscritas como Monumento Histórico de Francia desde 1993—, con una prominente rotonda acristalada que se asoma al océano Atlántico y que alberga el restaurante principal. La mezcla de respeto por la tradición en el exterior y la audacia técnica en el interior es uno de los rasgos más característicos —e interesantes desde nuestro punto de vista— del Hôtel du Palais Biarritz.
Un interiorismo que narra su pasado
Al cruzar el umbral, uno no encuentra un museo, sino un espacio bien medido, cuidado con coherencia. El arquitecto Philippe Belloir fue el responsable de armonizar una serie de recientes renovaciones, sin renunciar a la preservación de la atmósfera del lugar. La decoración interior, con sus molduras, espejos y arañas de cristal, mantiene la elegancia sin afectación propia del eclecticismo de principios del siglo XX. Destacamos las bellas pinturas murales de la sala del restaurante, que recrean el mito de Jasón y el Vellocino de Oro, obra de Paul Gervais. El mobiliario, por su parte, se recrea con piezas restauradas o, cuando es necesario, se reproduce artesanalmente para mantener la mencionada coherencia del conjunto.
El nuevo capítulo: restauración y presente del hotel
Entre 2018 y 2022, el hotel vivió su última gran metamorfosis con una inversión cercana a los €70 millones. Las obras, dirigidas por la arquitecta del patrimonio Isabelle Joly y el estudio de interiorismo Atelier COS, resultaron quirúrgicas. Se renovaron por completo las instalaciones técnicas y se actualizó el confort en las 86 habitaciones y 56 suites. El Spa Imperial, en colaboración con Guerlain, ocupa 3.000 m2 independientes, una intervención contemporánea que dialoga con el edificio principal sin competir con él.
Hoy, el municipio de Biarritz es propietario mayoritario del Hôtel du Palais Biarritz, junto con el grupo JCDecaux y la Caisse des Dépôts, y su gestión, como dijimos al inicio, corre a cargo de Hyatt. Es el único establecimiento de la costa atlántica francesa que ostenta la distinción oficial de «Palace», un reconocimiento que obtuvo en 2011 y que revalidó con la puesta al día respetuosa y funcional. Un edificio, en definitiva, que pasó de ser el sueño de una emperatriz a un negocio hotelero del siglo XXI sin perder por ello el alma.
Fuentes: Wikipedia 1, Wikipedia 2, Vanity Fair España, Fundación Napoleón, Journal des Palaces, Hôtel du Palais Biarritz.
Imágenes: Hôtel du Palais Biarritz, Guerlain.






















