La termografía es una técnica que permite medir la radiación infrarroja emitida por objetos con una temperatura superior al cero absoluto. Mediante sensores específicos, esta tecnología convierte la información térmica en imágenes, conocidas como termogramas, que muestran las variaciones de temperatura en la superficie de los objetos.
El análisis térmico se realiza mediante una cámara termográfica, dispositivo que, gracias a sus sensores, captura la temperatura de los objetos y la representan visualmente a través de un mapa de colores. Este método no requiere contacto directo, lo que lo convierte en una solución ideal para evaluar sistemas y estructuras sin interferir en su funcionamiento.
En el sector de la construcción, la termografía es una herramienta esencial para identificar puntos críticos que afectan a la eficiencia energética de los edificios, con el objetivo general de reducir pérdidas de calor y optimizar su rendimiento energético. Con ella identificamos infiltraciones de aire, filtraciones de agua, humedad ascendente, deficiencias en aislamientos, fallos en sistemas de calefacción, pérdidas de calor y puentes térmicos en carpinterías.

La termografía es una tecnología ideal para áreas de difícil acceso o alto riesgo. Por otro lado, es una técnica capaz de identificar variaciones de temperatura de fracciones mínimas de grado. En un mundo en el que la sostenibilidad y la eficiencia son prioritarias, la termografía es una tecnología clave para el futuro de la construcción.
Por David González Molina, gestor BIM en el Dpto. de Arquitectura de Amusement Logic