Published On: 17.02.2022|Categories: Noticias generales|

La construcción del Jardín Botánico de Omán a los pies de los montes Al-Hajar, en la capital Mascate, alcanzó recientemente un hito importante con el levantamiento del primer arco estructural de los 43 previstos para cubrir sus instalaciones. Este primer arco, situado en el centro del edificio, de una longitud de 40 metros, una altura de 31 metros y 26 toneladas de peso, da idea del tamaño de esta nueva atracción turística que abrirá sus puertas, previsiblemente, en el 2023. Es fruto de la colaboración entre el estudio de arquitectura con sede en Londres, Grimshaw, la empresa de diseño, planificación e ingeniería Arup, y la consultora internacional en el sector de museos y patrimonio Haley Sharpe Design. Una vez construido, el Jardín Botánico de Omán será el más grande de la península arábiga y uno de los más grandes del mundo.

Con una inversión de unos 154 millones de euros ($175 millones), el recinto botánico «ofrecerá a los visitantes la oportunidad de conocer la flora y la vegetación de Omán, al tiempo que aprenden sobre el patrimonio agrícola, las ricas tradiciones culturales y la legendaria hospitalidad del país», declaraba el ministro de Patrimonio y Turismo, Salim Al-Mahrouqi, a Middle East Monitor. Con una superficie de 420 hectáreas, el jardín albergará especies, entre ellas algunas en peligro de extinción, de ocho hábitats del sultanato. Además, mostrará los cultivos tradicionales y las múltiples formas en que el pueblo de Omán utiliza las plantas. También contará con un centro de visitantes, zona de juegos, e instalaciones educativas y de investigación.

Así, en una serie de hábitats naturalistas cuidadosamente creados, el Jardín Botánico de Omán ofrecerá un recorrido por las especies, muchas endémicas, de la flora y la vegetación de sus desiertos centrales, del desierto de grava, de las montañas del norte, de los oasis, de las sebkhas (depósitos sedimentarios en regiones áridas más o menos separadas del medio marino), de los desiertos de arena, de las montañas del sur y de los uadis (término árabe para referirse a un valle o río seco por el cual solo discurre agua en la temporada de lluvias).

En cuanto a su arquitectura, según explican en Grimshaw, «el sombreado pasivo y activo, el control de la luz ultravioleta, la climatización y el riego de las plantas han sido integrados en todos los jardines». Además, «la estructura de los edificios, su forma y los materiales fueron considerados y seleccionados en respuesta a las condiciones atmosféricas y la topografía natural». Por último, «la luz del sol, los patrones climáticos y el comportamiento humano han dado forma al diseño del jardín»

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