Published On: 27.04.2021|Categories: Noticias generales|Tags: |

9 cabañas de madera y 3 edificaciones preexistentes conservadas y rehabilitadas, este es el proyecto arquitectónico cuyo resultado ha reconocido con el premio de Arquitectura y Urbanismo 2020 el Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España (CSCAE). En palabras de su jurado, el complejo merece dicho reconocimiento por su «gran musicalidad y permeabilidad», así como por un aprovechamiento de recursos «que genera una arquitectura posible y sostenible (…), con una implantación mínima sobre el terreno». Se sitúa en el nacimiento de la Ría de Muros y Noia, en A Coruña, con vistas a la desembocadura del río Tambre. El complejo turístico respeta la vegetación del lugar, minimiza el impacto sobre el entorno y ofrece una relación armónica entre los distintos elementos, de forma que estos se enriquecen entre sí.

Los arquitectos Alfonso Salgado Suárez y Francisco Liñares Túñez, artífices del proyecto, señalan tres etapas en la concepción del complejo turístico:

-Durante la primera y más general, se propusieron mantener la intimidad de cada construcción sin renunciar a las bellas vistas sobre la ría, la desembocadura del Tambre y las montañas de Barbanza, telón de fondo del complejo.

-La segunda etapa les llevó a definir con exactitud las nuevas edificaciones, así como «su situación precisa», con el máximo respeto por el mundo vegetal y los edificios tradicionales con los que debían convivir y dialogar. Como consecuencia, elevadas sobre la suave ladera, «las ligeras estructuras de madera se apoyan sobre el territorio salvando las raíces de los árboles». Al mismo tiempo, precisaron las alturas de las estructuras y los recorridos de acceso a ellas.

-La tercera etapa los llevó a elegir las soluciones constructivas. Así, definieron tanto los entramados de madera exteriores como los detalles de interior, incluido el mobiliario, en una cadena en la que cada paso «se insinúa de algún modo en el anterior».

El resultado es un complejo turístico lleno de armonía y ligereza, cuya presencia en el entorno pasa casi desapercibida, que promete a los futuros huéspedes una estancia relajante en comunión con la naturaleza. En definitiva, se trata de una intervención que responde a los valores arquitectónicos de sostenibilidad, con la optimización de recursos y el equilibrio entre turismo, tradición y orden natural como eje sobre el que gira todo lo demás.

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