Frente a la Estación Central de ferrocarril de Ámsterdam, Países Bajos, se encuentra un aparcamiento de bicicletas masivo que resuelve magistralmente un problema histórico: es Fietsenstalling Stationsplein. Este aparcamiento representa una solución tan audaz como elegante a la saturación del tráfico de bicicletas en las vías públicas en torno a la estación de tren. Dicha solución consiste en trasladar miles de bicicletas de la superficie al subsuelo. Pero no bajo tierra: bajo el agua del canal Open Havenfront.

El proceso de construcción de Fietsenstalling Stationsplein fue extremadamente complejo. Se vació temporalmente una parte del canal, se creó una estructura de hormigón en su seno y luego se devolvió el agua y, por ende, su navegabilidad. El resultado es un volumen de hormigón masivo subacuático. Su color blanco evita la posible, claustrofóbica sensación de encierro. Por su parte, unas columnas con formas orgánicas, circulares y curvadas en su parte superior, recuerdan vagamente a las ondas del agua y confieren ritmo al espacio.

Rampas suaves y pasillos rodantes conectan directamente el aparcamiento con la estación de tren y el metro. La experiencia del usuario es sorprendentemente agradable para un espacio cerrado que se extiende bajo un canal.

Arriba, el entorno de la estación recupera limpieza visual. El espacio liberado devuelve protagonismo a peatones, tranvías y turistas. La remodelación restaura la relación armónica entre ciudad y agua que define la identidad de Ámsterdam. El proyecto es un ejemplo paradigmático de una infraestructura técnica que integra de forma inteligente y bella movilidad, paisaje y vida cotidiana. Así se mejora el espacio público.

Por Tianshu Liu, arquitecta sénior en el Dpto. de Arquitectura de Amusement Logic

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