Un punto de partida tan cultural como climático, durante siglos elemento esencial de la arquitectura tropical de Indonesia y solución ingeniosa para la ventilación y el acondicionamiento climático: la celosía. El estudio de arquitectura local RAD+ar ha tomado ese punto de partida y, más que replicar su tradición, la recodifica. Le confiere ahora una doble función: la práctica —protección solar y ventilación— y la simbólica —conexión con la identidad local. El proyecto, el de un centro comercial en Yakarta, capital del país, se llama Lattice Creative Garden.
Lattice Creative Garden da un vuelco a la relación entre edificio y paisaje, pues en lugar de imponer una volumetría y luego «añadir» vegetación, el proceso se invierte: la masa edificada rodea las zonas arbóreas preservadas, y abraza así a árboles existentes de 20 m de altura. Este gesto fundamental establece un «diálogo fluido» entre la envolvente paramétrica y la naturaleza. La cobertura del suelo natural se reduce a un mínimo del 40%, y los espacios comerciales y de actividad se tejen entre los troncos y las copas, en conexión «porosa» con las terrazas. El resultado es una eficiencia que no sacrifica el ecosistema, sino que lo integra como componente estructural.
Otro de los aspectos sobresalientes del proyecto es su materialidad. La celosía ondulante no es de madera o metal, sino producida a partir de 4.800 kg de plástico reciclado. Estos residuos se transforman en las 16.800 placas que la componen. Más allá de su rendimiento técnico como mecanismo de control climático, este aspecto hace del edificio un mensaje tangible y elegante —y recordatorio—, destinado a ciudadanía y autoridades: los 7 millones de toneladas de plástico sin tratar anualmente en Indonesia pueden tener un segundo acto en la arquitectura.
La fachada desacoplada de Lattice Creative Garden produce corredores de brisa y chimeneas térmicas que favorecen la ventilación natural. Los ascensores mecánicos, grandes consumidores de energía, son reemplazados en gran medida por una rampa-jardín serpenteante. Este movimiento, además de reducir la dependencia energética del conjunto, convierte el acto de transitar en una experiencia sensorial en contacto con la naturaleza. El resultado es una reducción significativa en la dependencia del aire acondicionado y los ascensores, y una demostración de que la comodidad no está necesariamente ligada al consumo intensivo de energía.
Con todo, Lattice Creative Garden trasciende su función programática como un faro de posibilidad. En un país en desarrollo como Indonesia, a menudo enfrentado al dilema entre progreso económico y sostenibilidad, el proyecto demuestra que es posible la sinergia y, por ende, la superación de ese dilema. Se trata de una propuesta rigurosa, bella y contextual, que reclama el papel protagonista de la arquitectura en dicha superación.
Fuente: RAD+ar
Imágenes: Ernest Theofilus vía RAD+ar



















