Published On: 29.01.2019|Categories: Noticias de la Empresa|Tags: |
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Las formas pictóricas abstractas de diferentes vanguardias artísticas del s. XX tienen influencia evidente en la arquitectura contemporánea. Fácilmente podemos reconocer la abstracción geométrica en fachadas construidas a base de formas geométricas planas, monocromas y sin volumen.

Otro tipo de abstracción, más lírica, es la base de la piel del edificio que nos ocupa este mes. Cuando la geometría deja paso a la libertad formal, sin figuras reconocibles ni simetrías, es cuando el buen gusto, una apreciación de equilibrio y armonía, y un buen criterio compositivo entran en juego.

La fachada que nos ocupa es en este sentido, una verdadera obra de arte, donde la libertad formal expresa equilibrio y belleza. Podemos observar un ritmo en las relaciones entre las diferentes piezas, que comparten algunos criterios de tamaño y forma.

La fachada tiene una función expresiva, es símbolo de las expresiones de libertad artística que contiene el edificio, intentando evitar el rigor matemático y simple de la abstracción geométrica.

Este tipo de fachada requiere un alto nivel de personalización, dada la complejidad de su diseño y los requerimientos de soleamiento necesarios en las distintas caras del edificio. La flexibilidad que proporciona el diseño previo asistido por ordenador y el material utilizado en el revestimiento permite una adaptación perfecta al volumen del edificio.

El diseño sinuoso de sus formas, desprovisto de la rigidez condicionada por los distintos forjados del edificio, permite una fachada cambiante y adaptable a los requerimientos comerciales y funcionales.

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