En el sector del ocio y el turismo, la experiencia del usuario ha escalado durante los últimos años a lo más alto de la pirámide de objetivos. Todo en dicho sector gira en torno a ella, le da soporte, la apoya y la busca, la mima, la persigue… Sin embargo, desde el punto del promotor, inversor u operador, dicha experiencia es un medio para el éxito final de una atracción, que consiste en su rentabilidad. Hoy vamos a ver cómo, para alcanzar la cúspide de la pirámide y la rentabilidad, es crucial el papel de la arquitectura; no cualquier arquitectura, sino una bien entendida.

Lo primero que hay que comprender, tal como hacen los profesionales dedicados del Departamento de Arquitectura de Amusement Logic, es que la disciplina no produce meros contenedores para la experiencia. No, la arquitectura es una más de las herramientas que garantizan su magia, es decir, que sea única, memorable y, también, compartible, digna de hacerse pública. En ese sentido, no se trata únicamente de un ejercicio técnico o formal, sino de uno de los ejes de la estructura que lleva a lo más alto de aquella pirámide y, por ende, a la rentabilidad. Dicho de otra forma, la arquitectura es aquí un puente sólido entre el diseño conceptual y la construcción física.

Esta forma de trabajar del Departamento de Arquitectura —igual que la del Departamento de Diseño— se integra en un sistema más amplio que hemos desarrollado y llamamos AALOS™ (siglas en inglés para Sistema Operativo para el Ciclo de vida de los Activos de Ocio). Es este un marco de trabajo que estructura, valida y optimiza cada fase del proyecto de arquitectura, desde el anteproyecto hasta la puesta en servicio de la atracción o instalación de ocio y turismo que corresponda, y siempre sin perder de vista su posterior operación y su mantenimiento.

La función de AALOS™ en arquitectura es pues alinear el contexto, la técnica y el negocio, de forma que cada decisión —sí, con la finalidad última de la experiencia del usuario— sea viable, segura y económicamente eficiente tanto en inversión inicial (CAPEX) como en costes de operación y mantenimiento (OPEX). La idea es eliminar la incertidumbre en lo posible y, por ende, evitar reprocesos y garantizar que el proyecto responde a los objetivos de promotores, inversores y operadores —o, dicho de otra forma, a la experiencia que estos han definido desde el primer momento con vistas a atraer a un público.

Para lograrlo, nos apoyamos en herramientas avanzadas como la metodología BIM (siglas en inglés para Modelado de Información para la Construcción), la inteligencia artificial o las simulaciones de comportamiento estructural, energético y de flujo de personas. Estas tecnologías permiten anticipar conflictos en fases tempranas y optimizar los procesos constructivos. Sin embargo, la tecnología no es un fin en sí misma, sino un medio para el éxito y la rentabilidad —o sea, en último término, para… sí, para la mejor experiencia del usuario. Dicho de otra forma, el criterio último, la interpretación de los datos y la asunción de la responsabilidad recaen en un equipo humano con décadas de experiencia —de experiencia profesional, en este caso.

Esta manera de entender la arquitectura lleva a que su ejercicio acompañe al proyecto durante todo su ciclo de vida. Si bien su objetivo último es ascender a la experiencia de los huéspedes, visitantes, turistas y usuarios, tiene en consideración también lo que la soporta, la base de dicha pirámide. Y en esa base está la interpretación del diseño y la ejecución durante la construcción, pero también el día de apertura, y el primer año de operación, y la previsión de futuras adaptaciones o ampliaciones y, por supuesto, el mantenimiento durante todo el ciclo.

Como veis, no se trata sólo de trazar planos; existen opciones más rápidas para eso. La cuestión es coordinar todas las disciplinas —estructuras, instalaciones, tematización—, asegurar el cumplimiento normativo, y construir con seguridad, con control y con visión de futuro. Y todo, como sabéis, para una inmejorable experiencia del usuario. Porque, como sabéis a estas alturas, dicha experiencia es imprescindible para la rentabilidad de un proyecto de ocio y turismo.

No dudéis en averiguar más de este sistema de arquitectura a través de nuestro portal electrónico, aquí:

ARQUITECTURA EN AMUSEMENT LOGIC

¿Le ha gustado la noticia? ¡Compártala en sus redes!