En 2003 abrió sus puertas en la costa mediterránea francesa una atracción que entonces representaba una verdadera apuesta: el primer parque de barranquismo artificial del mundo. Hoy, más de dos décadas después, podemos decir que la apuesta salió muy bien. Y es que, desde entonces, el parque no ha dejado de funcionar ni de ser rentable. Para Amusement Logic, que llevó a cabo su diseño y su construcción, es uno de los proyectos que definen sus 30 años de trayectoria. Ahora, después del parque temático Terra Mítica y del gran acuario Oceanogràfic, la serie de reportajes sobre proyectos escogidos de esas 3 décadas dirige su atención al emblemático canyoning park de Argelès-sur-Mer, de Paradise Aventures.
Origen: una idea que los arquitectos descartaron
El promotor inicial del proyecto fue Dominique Charruaud, un apasionado del barranquismo natural. Este había consultado a arquitectos e ingenieros sobre la posibilidad de recrear de forma artificial una garganta de montaña para la práctica de dicho deporte. La respuesta fue unánime: imposible, una locura. Sin embargo, en el verano de 2002, Charriau expuso su idea a los profesionales de Amusement Logic. «Nos contagió su entusiasmo y empezamos a estudiar el proyecto con detenimiento, rigor e ilusión», explicaba en una entrevista a EuroAmusement Professional Trade Magazine, en 2021, Amós Casas, directivo de Amusement Logic; «por un lado, creíamos que podía ser una novedad interesante en el sector del ocio; por otro lado, nos sentimos tentados a aceptar un reto técnico que otros colegas habían dado por imposible». Y el proyecto echó a andar.

Un año para construir lo que nadie había construido
El diseño y la construcción del canyoning park se completaron en doce meses. Un plazo que Casas califica en la misma entrevista como «todo un récord para una obra de esa envergadura y complejidad». El resultado fue un circuito que representa la esencia del barranquismo natural: saltos de 3 a 9 m de altura, 14 pozas, toboganes de roca, descensos en rappel bajo cascadas artificiales, tirolinas de 100 m con llegada al agua… Y todo integrado en un espacio tematizado con rocas artificiales que proporciona a los aventureros, en una experiencia de hora y media, la ilusión de recorrer un cañón de alta montaña.

Seguridad como principio
«Hay que crear desniveles, diseñar los sistemas hidráulicos de movimiento de agua, los sistemas de filtración y tratamiento químico de las piscinas de recepción de saltos para garantizar las correctas condiciones sanitarias del agua», asegura Casas. Por su parte, el director del parque de aventuras, Nicolas Perpigna, lo expresaba así en una entrevista que publicamos en estas mismas páginas —que encontráis al final de estas líneas—: «siempre digo en las conferencias que nuestro principal trabajo no son las actividades de ocio, sino la seguridad de nuestros clientes». Las cifras dan la razón a ambos: en más de 20 años de funcionamiento, el parque no ha registrado ningún accidente grave.

Un modelo que ha demostrado su rentabilidad
Desde su inauguración, el canyoning park de Argelès-sur-Mer no ha dejado de ser uno de los principales atractivos turísticos de la región. El parque mantiene una valoración de 4,6 estrellas en Google —a día de hoy— y recibió el premio Travellers’ Choice 2024 de Tripadvisor. Perpigna explica que la clave está en la gestión de una experiencia que «es privilegiada porque se les recibe a los visitantes por su nombre y, durante el tiempo que pasan en el parque, el número de participantes es limitado; de ahí la sensación de ser privilegiados».
Es, además, un modelo de negocio flexible. El recorrido se realiza en grupos guiados, lo que permite ajustar la capacidad en función de la demanda. Los participantes reciben todo el equipamiento necesario —traje de neopreno, casco, y arnés— e instrucciones pormenorizadas previas. Y la actividad, al realizarse con neopreno, se desarrolla incluso con temperaturas frescas o con lluvia, de forma que se prolonga la temporada de operación más allá del verano.

Legado de un proyecto pionero
El canyoning park de Argelès-sur-Mer fue, como lo definió su promotor, «un sueño irrealizable» que se hizo realidad. Fue también, para Amusement Logic que lo diseñó y construyó, el primero de una larga serie: a él le han seguido proyectos en Francia, Qatar, Taiwán, Estados Unidos y España. Pero, como admite Casas en la entrevista a EuroAmusement, «quizá, si tuviésemos que destacar uno, elegiríamos el primero que hicimos, el canyoning park de Argelès-sur-Mer». Y concluye: «haber sido capaces de resolverlo y de que hoy, casi 20 años después, siga abierto, siga siendo un negocio rentable a la vez que un proyecto moderno y actual y una referencia turística en la zona, es también uno de nuestros mayores logros». Como veis, aquel proyecto que otros consideraron imposible funciona hoy, no cesa de atraer visitantes y, dos décadas después, es referencia mundial en turismo de aventura.

Si queréis saber más, os animamos a leer la entrevista completa a Nicolas Perpigna, aquí:
» Nicolas Perpigna, director general Canyoning Park d’Argelès-sur-Mer

