En el desarrollo de cualquier proyecto de ocio y turismo, sea un hotel o resort, un parque acuático o temático, o cualquier otro, el terreno siempre introduce un grado de incertidumbre. Sus características exactas escapan a la precisión milimétrica del diseño. Por más que se afinen los cálculos estructurales y se controlen los procesos de construcción, el subsuelo se resiste a ser previsto con exactitud absoluta.
Tradicionalmente, la geotecnia opera mediante modelos interpretativos fundados en hipótesis estáticas que a menudo se revelan, una vez avanzan los movimientos de tierra, incompletas o excesivamente simplificadas. Sin embargo, la integración de los datos geotécnicos en entornos BIM (siglas en inglés para Modelado de la Información para la Construcción) permite hacer del subsuelo un activo digital vivo.
Al incorporar perfiles estratigráficos, cotas de niveles freáticos, ángulos de rozamiento interno o coeficientes de compresibilidad, aunque no desaparece completamente, la incertidumbre se vuelve cuantificable, visible y, sobre todo, puede gestionarse en el modelo tridimensional desde las fases iniciales del proyecto. Más cuando dichos parámetros son especialmente críticos en proyectos singulares como son a menudo los espacios de ocio y turismo, es decir, esos parques acuáticos, parques temáticos, hoteles o resorts, campings, etc.

En este tipo de instalaciones, la arquitectura exige una gran libertad formal y una integración constante con el entorno. Los desniveles, las explanadas abiertas, una orografía que rara vez es uniforme determina la cimentación de grandes atracciones o la colocación de los vasos de piscinas. Vincular el comportamiento real del terreno con la precisión estructural y el detalle exacto de los armados permite a los equipos de proyecto anticipar escenarios imprevistos —como asientos diferenciales o la necesidad de saneos— y actualizar las soluciones de forma ágil a medida que se obtienen datos reales en el sitio.
La metodología BIM se convierte así en un soporte dinámico que conecta de forma directa el cálculo teórico con lo que realmente ocurre en el terreno. No elimina la incertidumbre —cosa imposible cuando se trabaja con el sustrato terrestre—, sino que la incorpora como una variable más en la toma de decisiones. Al fin y al cabo, la seguridad del público es el primer requisito en arquitectura y construcción en general y, en particular, en una instalación de ocio y turismo como un parque acuático o temático, un hotel o resort, un camping, etc.
Por Isabel Gonzalo, modeladora sénior en el Dpto. de Arquitectura de Amusement Logic

