Published On: 10.02.2021|Categories: Artículos|Tags: |

La imaginación es una de las fuentes de las quecomo oficio creativo, se nutre la arquitectura. Precisamente, ha llamado nuestra atención una de las últimas propuestas con mayor dosis de imaginación: Planet City. Se trata de una idea visionaria, más que de un proyecto, en la que se mezcla ficción y realidad o, más exactamente, ciencia ficción y arquitectura. El arquitecto australiano afincado en Los Ángeles, Liam Young, propone con ella un giro copernicano en urbanismo y arquitectura: una única ciudad para albergar a toda la población mundial. Esta sería la parte de la imaginación, o la ciencia ficción, mientras que la parte de la realidad la aportan los desafíos de la deforestación, la extinción de las especies y el cambio climático a los que se enfrenta hoy en día el mundo, a los cuales precisamente pretende dar respuesta.

Esta propuesta arquitectónica especulativa, ilustrada con un libro y un cortometraje, fue un encargo de la National Gallery de Victoria, Australia, para su exposición Trienal, inaugurada en Melbourne el mes de diciembre pasado. Para el diseño de Planet City, Young trabajó con el apoyo y asesoramiento de «una red mundial de científicos, teóricos y economistas». En resumen, Planet City, una ciudad hiperdensa y autosuficiente, albergaría a unos 10.000 millones de personas, es decir, la previsión de población mundial para 2050.

Así, Planet City ocuparía solo el 0,02% de la superficie planetaria y liberaría el resto de tierras para la reforestación y el retorno de la vida salvaje a los lugares de los que ha sido desplazada por la actividad humana. La ciudad contendría 221.367 km2 de edificios de hasta 167 pisos, y 4.300+ millones de bicicletas. Por lo demás, funcionaría de acuerdo con los principios de la economía circular, con el reciclado de los materiales de desecho, con el suministro eléctrico procedente de 49.400+ millones de paneles solares, con «granjas de interior» y huertos verticales para proveerse de alimentos, y con el uso de plantaciones de algas para filtrar la polución y para el aporte de nutrientes adicionales.

Esta propuesta de Young produce el mismo efecto que produjo en 1865, sin duda, la novela de Julio Verne De la Tierra a la Luna. Sin embargo, poco más de un siglo después de su publicación, el hombre pisó la superficie del satélite terrestre. La idea especulativa arquitectónica de Planet City se suma a otras, como las que hemos visto para la edificación futura en Marte. Se trata sin duda de visiones estimulantes e inspiradoras, que ayudan a imaginar cómo podría ser nuestro futuro. Para una ilustración de la arquitectura ficción de Young, no dejéis de ver el vídeo que la resume:

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