Los metamateriales no son minerales extraídos de la tierra, sino estructuras artificiales con características y propiedades que la naturaleza omitió y que han adquirido por diseño. Su secreto no reside en la química, sino en la geometría, en unos patrones microscópicos que alteran la lógica del mundo natural.
Dicho de otra manera, se trata de materiales artificiales que presentan propiedades electromagnéticas o mecánicas inusuales como consecuencia de la estructura con la que han sido diseñados, no por su composición. Su propiedades, de hecho, son distintas a las de sus constituyentes, y se caracterizan por su capacidad de manipular las ondas —luz, sonido, vibración— de formas casi ilícitas.
Algunos poseen un índice de refracción negativo, con lo que curvan la luz hacia el lado «equivocado». Otros pueden guiarla alrededor de un objeto para hacerlo invisible. Algunos metamateriales acústicos atrapan el estruendo en laberintos estructurales y crean oasis de silencio. Son materiales que editan la realidad física.

Sus aplicaciones se expanden como la tinta en el agua: antenas diminutas pero potentes, superlentes que revelan la vida secreta de las células, escudos sísmicos que desvían la furia de la tierra. Son respuestas a preguntas que ni siquiera sabíamos que podíamos formular.
Por Manolo Barberá, modelador hidráulico sénior en el Dpto. de Arquitectura de Amusement Logic

