Más allá del concepto tradicional de escaparate, con esta nueva propuesta del Departamento de Diseño de Amusement Logic, la fachada se transforma en un elemento escultórico. Atrae la mirada mientras los pliegues orgánicos de su superficie producen rincones y bancos. Con ella, la experiencia de la compra se hace una prolongación del paseo por el espacio público.

Este planteamiento considera la calle como un lugar compartido entre comercio, arte y ciudadanía. La tienda deja de ser un interior cerrado para entregarse a la vida urbana y ofrecer zonas de refugio y encuentro. El escaparate, en lugar de limitarse a exponer productos, se convierte en una interfaz viva entre la marca y la ciudad.

Las curvas suaves estimulan la curiosidad y favorecen la interacción: niños que se sientan, transeúntes que descansan, parejas que se detienen a observar… La fachada respira, vibra con la luz del día, cambia su presencia según la hora y se hace así parte activa del paisaje urbano.

Por Rebeca Pérez, diseñadora en el Dpto. de Diseño de Amusement Logic

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