El impacto de las nuevas tecnologías en los sistemas de control de accesos

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El punto de acceso ha sido desde siempre un asunto crucial para el funcionamiento de cualquier negocio abierto al público. Es donde se recibe a los clientes, donde se recaudan los ingresos, y donde se controla que nadie acceda sin pagar. De allí el gran interés en mejorar su gestión, y que el sector acoja la aparición de nuevas tecnologías con los brazos abiertos.

Los ordenadores e Internet han facilitado la reserva y emisión de billetes on-line, y en pocos años esta modalidad ha logrado acaparar una proporción importante de las ventas mundiales. El e-commerce crece desde hace una década a una media del 19% a nivel mundial, y sobre todo en la emisión de entradas a eventos y atracciones.

El comercio electrónico puede facilitar la previsión de ventas para el operador, pero también puede dificultar el control en la entrada. Para eso están los códigos de barras (1974), la identificación por radiofrecuencia (1983) o los QRs (1994), tecnologías que agilizan la transacción a la vez que dificultan el fraude. Su adopción está reduciendo la necesidad de personal, y ya hay muchos parques en EEUU que están transformando los espacios dedicados a la venta de billetes y el control de accesos para darles otros usos.

La transformación que va a producir el uso generalizado de smartphones no ha hecho más que empezar. Las compras impulsivas serán más fáciles, y los operadores podrán ir modificando las tarifas de los billetes en función del nivel de reservas alcanzado en tiempo real.

Es probable que en el futuro próximo se implanten otras tecnologías que están actualmente en desarrollo. Por ejemplo, la identificación de voz permitirá la identificación unívoca del usuario y nos evitaremos cumplimentar eternos formularios, incluso los 16 dígitos de nuestra tarjeta de crédito y su fecha de caducidad.

El sistema de balizas iBeacon (2013) puede transformar la experiencia del visitante a un parque. Permite la geolocalización de dispositivos con una resolución de centímetros, y el envío de información concreta directamente a cada usuario.

La popularización y el abaratamiento de los vehículos aéreos no tripulados también podrá encontrar su aplicación en los sistemas de control de accesos. Personal de seguridad humano localizará al visitante fraudulento siguiendo el marcaje de un dron, de forma discreta y sin molestar al resto de visitantes.

El ritmo de la innovación sigue acelerándose, puede incluso resultar intimidante. Pero su adopción puede convertirse en elemento diferenciador en mercados cada vez más competitivos, mejorando la experiencia de los usuarios y simplificando la gestión para el operador.