La costa de Albania permaneció al margen del desarrollo turístico del Mediterráneo durante décadas. Sin embargo, tras ese periodo, el país experimenta una acelerada apertura al turismo internacional. De hecho, Albania es hoy uno de los destinos de más rápido crecimiento de la región. En 2024 recibió más de 12 millones de turistas. Sus bosques mixtos de especies caducifolias, coníferas y esclerófilas, así como sus riberas montañosas y la fragilidad de su ecosistema son, al mismo tiempo, un tesoro preservado y una limitación. Precisamente, al sur del país, en el interregno entre el mar Adriático y el mar Jónico, localidades como Dhërmi se han convertido en un polo de atracción del desarrollo urbanístico y hotelero. Un ejemplo de ello es el proyecto del que vamos a hablaros, The Veil, un complejo turístico con diseño del estudio de arquitectura Bofill Taller de Arquitectura.

The Veil, actualmente en construcción, parece posarse sobre las cumbres de la Riviera Albanesa con la delicadeza de una hoja que cae suavemente sobre la tierra. Esta metáfora nos sirve para expresar tanto el bajo impacto de su construcción, como la preservación de los árboles centenarios presentes en el emplazamiento. O, también, para reflejar cómo su arquitectura se diluye en el paisaje gracias al color de sus fachadas, la brevedad de sus edificios, o sus terrazas, pero también gracias a materiales locales como la piedra o la cerámica vidriada.

La escala del proyecto la determinan 366 apartamentos y 77 villas distribuidas en 16 tipologías diferentes, repartidas en 2 parcelas de distinto tamaño. Lo relevante es, no obstante, la estrategia que ordena los edificios. Frente a la tentación de los grandes movimientos de tierra, «la disposición de estos edificios en el paisaje sigue la lógica de la topografía», tal como leemos en la documentación que facilita el estudio de arquitectura. Es decir, dichos edificios «se asientan sobre plataformas que se adaptan a los contornos naturales y, por lo tanto, evitan excavaciones extensas».

Esa sensación de ligereza, esa sugerencia de restos vegetales que se depositan naturalmente sobre el terreno, sirve de coartada para el nombre del complejo turístico y residencial: The Veil, «El Velo». O, en palabras de Bofill Taller de Arquitectura, el edificio se comporta «como un velo ligero o invisible que se ha posado delicadamente sobre la tierra».

El desafío que supone ese planteamiento, el cual obliga a situar los edificios sobre pendientes, se resuelve con un zócalo continuo de piedra de origen local. Este zócalo sube y baja al ritmo del terreno, en una red de caminos y escaleras que conecta todo el complejo. «Para determinar los tonos de esta piedra de pavimentación —cuentan los arquitectos—, se tomaron muestras del paisaje natural y se obtuvo una paleta de cuatro colores».

Esa meticulosa atención al detalle se extiende a la vegetación. El diseño evita los árboles de mayor tamaño y respeta el resto de la flora existente en la medida de lo posible. El resultado combina plataformas horizontales con el crecimiento vertical de los edificios. Estos se elevan en equilibrio con los árboles para abrirse mediante ventanales generosos, balcones, terrazas y piscinas, a las vistas del Adriático.

El edificio comunitario principal acoge el club social, el restaurante, el gimnasio y una serie de piscinas. En su centro, un patio rompe con la geometría predominantemente rectilínea del proyecto, para curvarse alrededor de un grupo de árboles centenarios. La estrategia general se hace más explícita en este gesto contenido. Como señala el propio estudio, «la razón del diseño se vuelve más evidente, ya que la arquitectura se echa hacia atrás para hacer del paisaje el protagonista».

El objetivo es «dar a todo el complejo una sensación abierta y permeable», o, de otra manera, lograr una arquitectura «que sea absorbida por el paisaje y que quizás refleje su luz y su sombra». A pesar de la variedad de volúmenes, el conjunto mantiene una unidad visual gracias a un tratamiento de fachada común, realizado en hormigón y en las mencionadas baldosas cerámicas vidriadas.

El proyecto se desarrolla bajo la dirección de Pablo Bofill, con Hernán Cortés y Alborz Mhammadi como directores de diseño. El paisajismo corre a cargo de Vivian Rotie, y la coordinación técnica es de Bàrbara Gimeno. Con todo, The Veil aborda un dilema común en la arquitectura turística contemporánea: cómo introducir densidad en un entorno frágil sin destruir aquello que, precisamente, atrae al público.

Fuentes: Bofill Taller de Arquitectura, Albanian Telegraphic Agency.
Imágenes: Bofill Taller de Arquitectura.

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