El emirato de Abu Dabi, en Emiratos Árabes Unidos, ha puesto en marcha a través de su Agencia de Medio Ambiente (EAD por sus siglas en inglés) un proyecto ambicioso: un museo marino subacuático. Pues bien, tal como anuncia la prensa especializada, dicho proyecto ha avanzado hasta superar, en enero de 2026, un hito clave: se ha abierto la recepción de ofertas de contratistas para su construcción. Este paso sitúa al museo en una fase avanzada de planificación y lo acerca a lo que será una realidad tangible en el golfo Pérsico. Según las fuentes consultadas, la licitación incluye el diseño, la arquitectura y la construcción.
Lejos de ser una mera atracción sobre el lecho marino, el museo se conceptualiza como una estructura viva. El diseño busca la integración en el ecosistema como un arrecife artificial que favorece la proliferación de la biodiversidad. Esta perspectiva responde a la visión general estratégica del emirato, que se encuentra inmerso en esfuerzos por diversificar su economía más allá de los hidrocarburos. Y es que Abu Dabi busca consolidarse como un destino turístico de primer orden, pero con un sello distintivo: en lugar de replicar modelos convencionales de museo, apuesta por un concepto enraizado en su geografía y con prioridades de conservación medioambiental.

Desde el punto de vista de la viabilidad técnica, el proyecto será un ejercicio de colaboración multidisciplinar sin precedentes, o no será. La impermeabilización, la preparación del lecho marino, los sistemas de seguridad y evacuación, y la integración de tecnologías interpretativas son solo algunas de las complejidades a resolver. Los materiales y métodos de construcción deberán garantizar no solo la integridad estructural a largo plazo, sino también un impacto neutro o positivo en el medio marino y prácticas sostenibles.
El modelo de financiación, el de participación público-privada (PPP), es también un síntoma de madurez en la gestión de grandes infraestructuras por parte de Abu Dhabi. Permite a una entidad pública como la EAD, marcar los objetivos estratégicos de sostenibilidad y valor social, mientras que el sector privado aporta la eficiencia y la experiencia en ejecución y operación. Para las firmas internacionales, la ventana de oportunidad está abierta, aunque la llave que les dé acceso será la capacidad de demostrar un verdadero compromiso con la gestión ambiental a largo plazo.
Fuentes: Experience UK, Construction Week Online, The National.

