Al entrar en estos vestíbulos que propone el Departamento de Diseño de Amusement Logic, la arquitectura se inclina en el primer gesto de bienvenida. Las superficies, las curvas y los haces de luz producen una inmediata impresión de sofisticación. El espacio no simplemente recibe, sino que envuelve al visitante con esa atmósfera en la que se confunden arte y tecnología para proporcionar una experiencia particular.
Las estructuras ondulantes que dominan los techos forman esculturas tocadas por una luz que modula el ambiente y guía intuitivamente al visitante por los espacios. Los materiales —lacados y pulidos, táctiles— refuerzan esa sensación de pureza casi celestial y, desde luego, de modernidad. Al fin y al cabo, estos espacios laten como el corazón en hoteles, residencias o tiendas emblemáticas de centros comerciales; la idea es ofrecer una experiencia sensorial antes que comercial.
El visitante no solo transita el espacio, se adentra hasta formar parte de un universo controlado y armónico, sin duda, memorable. El mobiliario, las piezas escultóricas, los asientos, las luces y las líneas orgánicas, se integran en una narrativa visual coherente. Se trata de interfaces entre arquitectura, marca y emoción. La identidad se materializa a través del silencio, la precisión y la luz. La tecnología de construcción se concentra en acabados continuos e impecables que refuerzan la sensación de perfecta ligereza.




