Published On: 12.06.2023|Categories: Noticias de la Empresa|

El hormigón y el cemento son de los productos más consumidos en el mundo, junto con el agua, y su fabricación representa el 8% de las emisiones mundiales de CO2. Esta realidad ha impulsado la búsqueda de hormigones más ecológicos para su uso en arquitectura y construcción. Uno de esos nuevos hormigones es el denominado hormigón carbono-negativo, desarrollado por CarbiCrete.

Para la fabricación de este material se emplea, en lugar de cemento Portland, desechos de acero de la industria siderúrgica. Esta primera característica ya reduce drásticamente las emisiones de CO2 durante su producción. Pero además, dichos desechos, que se combinan con agua y áridos, pasan después por un proceso a través del cual unas máquinas especiales les inyectan CO2 procedente de industrias adyacentes, en una medida superior al CO2 emitido para su fabricación.

Este último proceso, o curado del material, de una duración de tan solo 24 horas, supone un ahorro considerable de tiempo, además de reducir entre un 10% y un 20% el uso de materias primas. Adicionalmente, los elementos fabricados con este hormigón presentan una mejora de hasta un 30% en su resistencia a la compresión y a la congelación.

La tecnología de producción del hormigón carbono-negativo se encuentra en desarrollo. Aunque uno de los objetivos de la investigación es que pueda emplearse en arquitectura y construcción de la misma forma que el hormigón premezclado, directamente en obra, este material está restringido a la fabricación de piezas prefabricadas. Otro de los desafíos de su producción es el suministro de escoria de acero, ya que su disponibilidad a nivel global es mucho menor que la del cemento.

CarbiCrete licencia su tecnología a todos los productores de piezas prefabricadas interesados. La compañía gestiona para estos productores la cámara de absorción de CO2 y el depósito, además de proporcionarles el suministro de escoria de acero. Este desarrollo de CarbiCrete, con un gran apoyo financiero, promueve la economía circular y representa, por tanto, un avance significativo en la búsqueda de soluciones ecológicas en arquitectura y construcción.

Por Guillermo Ferrer, arquitecto sénior en el Dpto. de Arquitectura de Amusement Logic

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