Published On: 07.11.2022|Categories: Noticias de la Empresa|

En la aerodinámica relacionada con arquitectura y construcción, son altos los edificios esbeltos que alcanzan una altura real apreciable en términos relativos al espesor de la capa límite atmosférica (o conjunto de láminas de la atmósfera que ven alterada su velocidad por efecto del edificio en cuestión). La amplitud de la capa límite de estos edificios varía entre los 600 y los 1000 m, según el área a considerar. En edificios de alturas de hasta 60 m, las cargas de viento se aplican de acuerdo con la normativa vigente, mientras que para edificios altos es necesario recurrir a modelos a escala en túneles aerodinámicos.

El uso en arquitectura y construcción de túneles aerodinámicos para realizar estas pruebas se fundamenta en el llamado principio de semejanza. Dicho principio establece que todos los detalles geométricos que son de importancia aerodinámica deben ser reproducidos en el modelo a escala. Además, los valores de algunos parámetros adimensionales característicos han de ser los mismos tanto en el flujo alrededor del modelo ensayado como en el edificio real.

Los parámetros adimensionales se refieren al número de Reynolds, que establece una relación entre las fuerzas de inercia y las fuerzas de fricción, y al número de Jensen, que define la relación entre la longitud característica del modelo y la longitud de la rugosidad del terreno. Con los modelos a escala se busca determinar los coeficientes adimensionales que determinan el campo de presiones correspondientes a los perfiles de velocidad y turbulencia empleados en los ensayos.

Para amortiguar los efectos dinámicos del viento en arquitectura y construcción, se puede actuar bien estructuralmente o bien desde un punto de vista aerodinámico. En el primer caso se trata de rigidizar la estructura. En el segundo, de actuar sobre la geometría del cuerpo, bien con el añadido de protuberancias que alteren la bidimensionalidad del edificio, o bien con la variación de la sección del edificio con la altura. Además, se pueden usar dispositivos disipadores de la vibración, tales como masas de hormigón o de plomo sintonizadas con la vibración de la estructura.

Por Alberto López, ingeniero de estructuras sénior en el Dpto. de Arquitectura de Amusement Logic

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