Published On: 03.04.2020|Categories: Artículos|

Cuando dejaba a mi hijo en la guardería, lo último que le decía antes de despedirme era: «Sé bueno, sé amable, sé bondadoso y ten un feliz día». Un mensaje simple para un niño de 4 años y, sin embargo, lleno de significado:

Sé bueno contigo mismo y con tus amigos y pasa mucho tiempo con ellos. Escucha a tus maestros, trata de no meterte en problemas y no los distraigas si ayudan a alguien que realmente necesita que le echen una mano. Piensa en los demás, pregúntales si están bien, ayúdales cuando haya algo que no puedan hacer. Ve y habla con la niña nueva y haz que se sienta bienvenida, piensa en lo solo que te sentirías si estuvieras en su piel. Ayuda a ese amigo que se ha caído en el patio de recreo. No sigas a la multitud si sabes que está haciendo algo malo. Piensa en lo que quieres decir antes de hablar. Sonríe…, sonríe aunque estés molesto porque no dejas de escribir las letras al revés, o porque el pequeño Tommy haya llegado antes que tú al T-Rex. Mañana será otro día, con práctica y perseverancia lo conseguirás. No te rindas…

En tiempos difíciles se tiende a mirar hacia abajo, en vez de tratar de mantener la cabeza alta y mirar hacia adelante. Hay propensión a mirar hacia adentro en vez de hacia afuera, a preguntarse cómo puedo salir adelante, en vez de qué puedo hacer por los demás para que todos avancemos juntos.

En los últimos tiempos, hemos experimentado todo tipo de acontecimientos, incluso cambios de vida. Sin duda, seguiremos haciéndolo en el futuro. No son fenómenos nuevos. Nuestros antepasados vivieron sus propias circunstancias «sin precedentes», aunque sin el lujo de los avances tecnológicos, científicos y de comunicaciones de los que disfrutamos hoy en día.

Lo nuevo es nuestra reacción. Hoy en día, cualquier noticia (sea o no de interés periodístico), se amplifica bajo la lupa global y se difunde por todo el mundo a una velocidad alarmante, a veces sin precisión, a menudo de tal manera que la historia original y la importancia del mensaje se pierden por el camino.

Esta imparable e incontrolable avalancha de información crea manadas de espectadores demasiado dispuestos a añadir su opinión, sin detenerse a examinar la información, sin reaccionar adecuadamente a lo que se les dijo o sin pensar si deberían aportar algo a la avalancha de información.

¿Qué sucede cuando una manada se asusta? Sale en estampida, con poca consideración por nada ni nadie que se interponga en el camino; cada uno a lo suyo. Eso está bien si eres un ñu en el Serengeti, pero no tanto si eres un ser humano que comparte una ciudad con otros cientos de miles de personas.

Tal vez deberíamos tomar los recientes acontecimientos como un toque de atención. Tal vez deberíamos al menos valorar un poco más nuestro estilo de vida. Más importante aún, deberíamos tener más cuidado con nuestras vidas y las de los que nos rodean. Es hora de mirar hacia arriba desde nuestras pequeñas pantallas y observar el panorama general.

Así que, amigo… sé bueno, sé amable, sé bondadoso… y ten un feliz día.

L. Hughes

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