La robótica —y con ella la inteligencia artificial— entra con fuerza en el sector de la construcción. Ya existen robots capaces de levantar muros y hasta de participar en la ejecución, supervisión y gestión de obras. Las tecnologías, como veis, abren un nuevo escenario donde humanos y máquinas colaboran para construir de una forma más eficiente, precisa y segura.
Uno de los aspectos de esa transformación tecnológica, lo constituyen los robots albañiles. Aunque todavía estamos lejos de ver obras completamente automatizadas, ya existen sistemas robóticos capaces de ejecutar tareas realizadas tradicionalmente por operarios, especialmente aquellas repetitivas y de alta precisión, como la colocación de ladrillos o bloques.
Actualmente, varias empresas tecnológicas desarrollan robots especializados en albañilería. Estos combinan brazos robóticos, sistemas de visión artificial, sensores y programas informáticos de planificación. Con todo, los robots de construcción son capaces de interpretar modelos digitales, localizar los materiales y colocar piezas de acuerdo con patrones definidos, mientras mantienen una precisión constante durante grandes volúmenes de trabajo.
Uno de los ejemplos más conocidos es el de los robots de colocación de ladrillos, diseñados para trabajar junto a equipos humanos. Estas máquinas pueden alcanzar ritmos de colocación muy superiores a los de un operario individual. Se encargan de la parte más repetitiva del proceso mientras los trabajadores supervisan la operación, preparan materiales o realizan tareas que requieren mayor adaptación y experiencia.

También existen robots móviles capaces de desplazarse por la obra sobre plataformas autónomas. Estos sistemas permiten trasladar el brazo robótico por diferentes zonas del proyecto para adaptarse a las condiciones reales de la obra. De esa manera, se acercan al concepto de una máquina de construcción flexible, capaz de trabajar en distintos puntos según las necesidades del proyecto.
Para muchos estudios de arquitectura e ingeniería, el interés de estas tecnologías no se cifra únicamente en la velocidad de ejecución que llevan a la obra. La encuentran más bien en la relación que permiten establecer entre diseño digital y construcción física. La integración de los robots de construcción con la metodología BIM (siglas en inglés para Modelado de la Información para la Construcción) permite imaginar un futuro donde la información procedente del diseño se comunica directamente a sistemas capaces de materializarlo, parcialmente al menos, en obra.
Por Pablo Vidal, arquitecto sénior en el Dpto. de Arquitectura de Amusement Logic

