Parques temáticos, hoteles y resorts, parques acuáticos, espacios turísticos y proyectos de ocio inmersivo en general tienen la opción real de integrar la escalada como una actividad lúdica más allá del ámbito puramente deportivo. Lo que antaño era una disciplina técnica y de resistencia reservada a unos pocos aficionados, se transforma en una actividad accesible y atractiva para un público más amplio. Precisamente, la tematización con rocas artificiales lo hace posible de una manera que los rocódromos convencionales no pueden igualar.

En efecto, a diferencia de los muros de escalada al uso, donde las presas de colores y los tableros de madera o fibra no pueden ocultar su condición de esquemática infraestructura deportiva, la roca artificial permite recrear formaciones geológicas de paisajes reales. Estratos, fracturas, cornisas y desplomes se modelan con precisión para hacer real la sensación de enfrentarse a una pared natural.

Sin embargo, aunque las superficies deben alcanzar esa apariencia orgánica —como si las hubieran esculpido siglos de erosión—, cada agarre, cada apoyo y cada inclinación debe responder a criterios precisos de ergonomía, seguridad y dificultad graduada. Y son las técnicas de tematización las que permiten trasladar de manera invisible esa lógica técnica al paisaje, de modo que la percepción del conjunto sea completamente natural.

Así es posible desarrollar experiencias de escalada y barranquismo que se adaptan a distintos contextos y públicos. Desde zonas integradas en parques acuáticos —la proximidad del agua exigirá materiales específicos— hasta áreas de rocas cuya tematización recrea bloques gigantes que un antiguo glaciar hubiera arrastrado, dispersos en un bosque o en un cañón rocoso. También se diseñan recorridos verticales en resorts de montaña o espacios interiores inspirados en cuevas, formaciones volcánicas o paisajes desérticos.

El valor diferencial de la tematización con rocas artificiales reside en su extraordinaria capacidad para reproducir identidades geológicas concretas. Mediante técnicas escultóricas y tratamientos superficiales con pigmentos, tintas y selladores —incluido el modelado manual sobre armaduras, el vaciado de moldes o la proyección de hormigón—, se simulan paredes calizas con típicas aristas vivas, areniscas erosionadas por el viento, formaciones volcánicas de textura áspera o incluso cascadas de travertino.

Por Cristina Uchán, arquitecta sénior en el Dpto. de Arquitectura de Amusement Logic

¿Le ha gustado la noticia? ¡Compártala en sus redes!