Published On: 05.09.2019|Categories: Artículos|Tags: |

La hostelería se enfrenta a todo un reto: fidelizar al cliente más exigente, los niños.

Satisfacer al segmento infantil requiere una especialización no solo a nivel de instalaciones para que estén a su altura, sino también con una ambientación divertida y entretenida así como una restauración a su gusto.

La creencia del hotel para todos los públicos se ha quedado en el pasado y ha dado paso a la especialización y la segmentación, para responder a la presión de los touroperadores y a la fuerte competencia nacional e internacional que, cada vez más, ofrecen un servicio de “todo incluido ” en grandes complejos que podrían equipararse a un parque temático.

Una de las grandes tendencias de este mercado es la animación. En su momento, la animación consistía simplemente en entretener a los niños, mientras que actualmente, pasa a ser una actividad familiar en la que los padres adquieren un papel activo en el juego para compartir la experiencia con los niños.

Afortunadamente, la inclusión de parques acuáticos y clubes infantiles está prácticamente estandarizada como componente de mejora en los hoteles pero ahora además, hay que diferenciar hasta tres segmentos dentro del público infantil: de 3 a 8 años, de 9 a 12 y mayores de 12 años.

Esta práctica ya la están aplicando hoteles como el Hovima La Pinta, la cadena Senatos Hotels & Resorts o los Diverhoteles. Todos ellos ofrecen parques acuáticos y piscinas lúdicas con toboganes orientados a una determinada edad, además de una animación y una oferta gastronómica adaptada a cada franja de edad.

Este posicionamiento orientado a satisfacer las necesidades de cada segmento del público infantil es todo un éxito puesto que genera una mejora de la reputación online en ReviewPro de hasta un 90% en algunos casos, lo que ha podido facilitar el incremento de la tarifa media diaria en un 30%.

Obviamente, este modelo también tiene su contrapunto y es que se trata de un segmento muy estacional que se concentra en los periodos vacacionales. Aun así, la especialización supone una clara diferenciación frente al alquiler vacacional que se centra en el público que busca una simple habitación, en lugar de vivir una experiencia.

Sin duda, la diferenciación y personalización proporciona al hotel una fidelización del cliente que no es capaz de conseguir un hotel que se dirige a todos los públicos porque hoy por hoy, las familias buscan servicios diferenciales y si los niños disfrutan, los papás repetirán.

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