Al pensar en un parque acuático, a menudo imaginamos grandes toboganes, una piscina de olas o incluso un río lento. Sin embargo, el éxito de público y la rentabilidad no solo dependen de la lista de sus atracciones. Aunque estas son parte fundamental en él, ya desde los primeros diseños es necesario considerar otros factores y determinar otros elementos que contribuyen a ese éxito. Al fin y al cabo, la experiencia del visitante no se limita al disfrute de las atracciones, sino que, por ejemplo, tiene que transitar sin contratiempos de unas a otras, descansar o recuperar fuerzas en alguno de los restaurantes.
Efectivamente, entre los aspectos que marcan la diferencia en el diseño de parques acuáticos, la circulación intuitiva entre atracciones ocupa un lugar destacado. Un recorrido resuelto evita aglomeraciones y distribuye los flujos de manera equilibrada para una experiencia cómoda y segura. Por su parte, las zonas de espera a lo largo del recorrido y adyacentes a las atracciones deben entenderse como una oportunidad. Se trata de espacios protegidos del sol que hacen las colas ligeras y aumentan la satisfacción de los visitantes.

Igualmente esenciales son las áreas de sombra y descanso. La integración de la vegetación adecuada, así como las pérgolas y las velas tensadas producen refugios donde relajarse. La estancia de los visitantes se alarga y su percepción general del parque gana puntos. Además, el diseño de un parque acuático debe optimizar cuestiones como la operación diaria y reducir los costes de mantenimiento.

El diseño de un parque acuático orientado a la operación y el mantenimiento facilita el acceso a las instalaciones técnicas, cuenta con materiales resistentes a las condiciones climáticas de su área de influencia y reduce los costes operativos. En última instancia, todos estos detalles del diseño hacen el equilibrio de un parque acuático que tenga unas mínimas garantías de éxito. No solo garantizan la comodidad y la experiencia positiva de los visitantes, sino que maximiza su rentabilidad a largo plazo. Así, un parque acuático se convierte en una atracción funcional y sostenible que ofrece experiencias memorables temporada tras temporada.
Por Ángel Ibáñez Pérez, ingeniero MEP sénior en el Dpto. de Arquitectura de Amusement Logic

