Hace un tiempo, ofrecimos una breve explicación sobre el comportamiento del hormigón al fraguar en condiciones subacuáticas. Lo cierto es que, ya sea por la profundidad del lecho marino, por las corrientes existentes o por razones de optimización económica y medioambiental, a menudo resulta conveniente emplear otras técnicas de construcción. Estas constituyen lo que podemos calificar de verdadero espectáculo de ingeniería civil.
Una de las técnicas para ejecutar cimentaciones bajo el agua es el uso de estructuras flotantes. En esencia, se trata de construir elementos huecos de hormigón armado que se transportan por flotación, gracias a su condición de huecas, hasta su ubicación definitiva, donde se hunden de manera controlada. En la mayoría de los casos, la construcción de las estructuras flotantes se realiza en zonas inundables adyacentes a la costa. Con ello se evita tener que manipular elementos de dimensiones y pesos masivos, casi imposibles de izar y mover con grúas.

Imagen extraída del manual para el diseño y la ejecución de cajones flotantes de hormigón del IV CONGRESO INTERNACIONAL DE ESTRUCTURAS – ACHE. Valencia 2008
Otra técnica consiste en crear recintos estancos, diseñados para resistir la presión hidrostática y la acción del oleaje. El agua se achica dentro de estos recintos y el espacio de trabajo queda seco, expedito para las labores de construcción. Dichos recintos suelen rellenarse finalmente con hormigón e integrarse así, de forma permanente, en la estructura final.
La espectacularidad de las obras de construcción marítima reside, en gran medida, en su escala monumental. Esta escala justifica el empleo de técnicas sin las cuales, dichas obras serían económicamente inviables, como por ejemplo las de construcción de grandes pilas de puentes.
Por Jorge Laguna, jefe de la sección de estructuras del Dpto. de Arquitectura de Amusement Logic

