Las piscinas han experimentado en las últimas décadas una transformación múltiple. Lo que antaño era espacio de baño, se ha convertido hoy en un elemento en cuya creación convergen diseño, arquitectura y tecnología. Esta evolución se manifiesta, en primer lugar, en el propio concepto de diseño.

Las piscinas rectangulares tradicionales, herederas de una funcionalidad deportiva, han dado paso a piscinas infinitas, desbordantes, de formas orgánicas, o las que incorporan playas de acceso. Todas ellas se integran armónicamente y dialogan con el paisaje en lugar de imponerse a él.

Pero la transformación va más allá de la geometría. Las piscinas contemporáneas, que ya no son meros contenedores de agua para nadar, incorporan zonas de relajación con bancos sumergidos, áreas de hidromasaje, espacios infantiles de escasa profundidad o incluso rincones de ocio y socialización alrededor del agua. De ese modo, la piscina se utiliza tanto para el ejercicio físico como para el descanso, el juego o la interacción.

Los nuevos materiales amplían considerablemente las posibilidades en el diseño y la construcción de piscinas. Revestimientos porcelánicos de gran formato, mosaicos de vidrio que juegan con la luz, acabados minerales que imitan la piedra natural o materiales compuestos de alta durabilidad, han sustituido al tradicional gresite y otros. Los nuevos materiales, además, son más resistentes a los agentes químicos y los cambios climáticos, son más seguros en cuanto al deslizamiento, facilitan el mantenimiento y prolongan la vida útil de la instalación.

En relación con la tecnología, los sistemas inteligentes permiten hoy controlar la filtración, la climatización, la iluminación o los parámetros de calidad del agua, incluso desde dispositivos móviles, con gran precisión. Estas soluciones no solo optimizan el mantenimiento al anticipar necesidades y detectar anomalías, sino que también reducen el consumo energético y mejoran la eficiencia de la instalación, de acuerdo con la responsabilidad ambiental consciente y la sostenibilidad.

Por Ángel Ibáñez Pérez, ingeniero MEP sénior en el Dpto. de Arquitectura de Amusement Logic

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