En esta ocasión os trasladamos una nueva conversación con el arquitecto jefe de megaproyectos como Warner Bros. World Abu Dhabi o SeaWorld. Como estáis a punto de ver, se trata de un profesional experimentado en el diseño de estadios igual que en el de hospitales. Os sorprenderá la diferencia —¿o similitud?— entre el diseño de ese tipo de edificios y el de los grandes parques temáticos. Su forma de trabajar: mantener la magia intacta sin perder de vista plazos y presupuestos. Una entrevista en la que desvela que cada detalle narrativo debe convivir con la exigencia técnica más precisa. ¡Adelante!
Amusement Logic: Usted es arquitecto de formación. ¿Qué le motivó a orientar su carrera hacia el diseño y el liderazgo de proyectos temáticos de gran escala?
Mahmoud Ghedjatti: Lo que me cautivó fue precisamente la enorme magnitud de la complejidad de esos proyectos. Al principio me asignaron el puesto de arquitecto jefe para un complejo de ocio en Omán sin que tuviera ninguna experiencia previa en el sector del entretenimiento temático. Afortunadamente, contamos con un arquitecto medio jubilado que había trabajado en los parques temáticos más grandes del mundo. No solo nos enseñó los aspectos técnicos, sino que nos mostró cómo contribuye cada detalle a la narrativa. Esa tutoría supuso un momento revelador. En cuanto me di cuenta de que la arquitectura en este sector tiene que ver con contar historias, y no solo con la estructura, me enganché, y un parque me llevó, de forma natural, al siguiente.
A.L.: Fue arquitecto sénior y director de proyecto para la ampliación de Warner Bros World Abu Dhabi. ¿Cuáles fueron los principales retos técnicos y de coordinación en un proyecto de esa magnitud?
M.G.: Aunque no puedo dar detalles por motivos de confidencialidad, sí puedo decir que el principal reto en un proyecto de esta envergadura es mantener la integridad del diseño durante las operaciones en vivo. El parque sigue abierto, por lo que cada solución técnica —ya sea de instalaciones mecánicas, eléctricas y de fontanería (MEP), o estructural, o de tematización— debe ejecutarse sin alterar la experiencia de los visitantes. El nivel de detalle es minucioso; básicamente, estamos construyendo un plató de cine que tiene que soportar a miles de visitantes al día. Esto requiere un enfoque «quirúrgico» de la coordinación, en el que cada equipo sepa exactamente dónde trabaja el otro en todo momento.

A.L.: En SeaWorld Abu Dhabi trabajó en áreas como Rocky Point, One Ocean y Polar Ocean. ¿Cuál es la diferencia entre el diseño de un parque temático marino y el de un parque cubierto como Warner Bros?
M.G.: La diferencia fundamental es el usuario final. En un parque temático típico como Warner Bros., cada decisión de diseño optimiza el recorrido emocional del visitante: el flujo, las colas, las sorpresas. Pero en SeaWorld, se diseña para dos clientes: el visitante y el animal. Mi función evolucionó hasta que me convertí en un «traductor», no de idiomas, sino de disciplinas. Tuve que reunirme con el equipo de zoología para comprender las necesidades conductuales y las tolerancias ambientales de los animales, y luego traducir esos requisitos biológicos innegociables en detalles arquitectónicos que los contratistas pudieran construir. Si el recorrido del visitante es el arte, el bienestar animal es la ciencia, y no se puede sacrificar uno por el otro.
A.L.: ¿Y cuál es la diferencia entre la arquitectura de proyectos temáticos y la de aquellos del sector sanitario, como la que desarrolló para hospitales en Abu Dabi, Dubái y Riad?
M.G.: Estéticamente parecen dos universos diferentes, pero en esencia comparten un mismo ADN logístico. Ambos requieren una separación estricta entre la «parte visible» pública y la «parte oculta» operativa. En un hospital, se trasladan pacientes y material estéril; en un parque temático, se trasladan visitantes y servicios de restauración. Ambos requieren una señalización intuitiva y un flujo «sin estrés». En el ámbito sanitario, se reduce el estrés para curar; en el del entretenimiento, se reduce el estrés para deleitar. La metodología de planificación es sorprendentemente intercambiable.
A.L.: En sus primeros años en Argelia, participó en el diseño de los estadios de Baraki (45.000 espectadores) y Oran (40.000 espectadores). ¿Qué aprendizajes de aquellos proyectos aplica hoy?
M.G.: Diseñar para entre 40.000 y 45.000 espectadores te enseña el verdadero significado de la coreografía humana. Las lecciones que aplico a diario giran en torno a un doble recorrido: la experiencia del aficionado —visibilidad clara, acceso rápido a los servicios— y la eficiencia operativa del personal. En un estadio, si un miembro del personal tiene que caminar un kilómetro de más para reponer suministros, eso retrasa el servicio para miles de aficionados. Apliqué esa misma lógica a los hospitales y a los parques temáticos. Si el equipo «entre bastidores» no tiene un día tranquilo, el visitante «en el escenario» tampoco lo tendrá.
A.L.: La coordinación entre equipos de arquitectura, MEP, estructura y tematización es crítica. ¿Qué métodos o herramientas le han servido para mantener la integridad del diseño final?
M.G.: Las plataformas BIM y de coordinación como Revizto son esenciales: nos proporcionan la «única fuente de verdad» en lo que respecta a los conflictos y las holguras. Pero la herramienta no sirve de nada sin un facilitador. Mi método más eficaz es lo que denomino el taller «Sala de Guerra». Hay que reunir en una sala a los ingenieros estructurales, de instalaciones (MEP) y de diseño temático junto con un responsable de la toma de decisiones que domine todos esos «idiomas». El software señala el conflicto; la conversación entre personas lo resuelve al instante. La herramienta proporciona los datos, pero el taller aporta la rapidez.

A.L.: Usted declara una pasión por las soluciones tecnológicas e innovadoras. ¿Cómo incorporó la investigación de nuevos conceptos en proyectos como Warner Bros o SeaWorld?
M.G.: Siempre busco la eficiencia, porque en la construcción temática la perfección sale cara. Por ejemplo, conseguir una pared perfectamente plana en un entorno temático es muy difícil debido a los movimientos del sustrato. Así que, en lugar de luchar contra los materiales, busco métodos de construcción alternativos, como el uso de sistemas de estructura de acero ajustables o curvas compuestas avanzadas que ocultan las imperfecciones en las líneas de sombra. Para mí, la innovación no consiste en tecnología llamativa, sino en encontrar una forma más inteligente, más rápida e igualmente bella para plasmar la intención del diseñador sin salirse del presupuesto.
A.L.: Además de Argelia, ha trabajado también en Emiratos Árabes Unidos. ¿Qué diferencias observa en la cultura de trabajo, los procesos y las expectativas del cliente entre ambos países?
M.G.: Argelia funciona a un ritmo más mesurado y reflexivo, lo que permite una profunda consideración de los detalles del diseño. Los Emiratos Árabes Unidos, por el contrario, son de alto octanaje: las decisiones se toman rápidamente y el proceso de construcción está muy controlado y reglamentado para cumplir con plazos muy ajustados. Curiosamente, encuentro valor en ambos: los Emiratos Árabes Unidos te enseñan rapidez y adaptabilidad, mientras que Argelia me enseñó la paciencia y la importancia de acertar con el diseño básico antes de comenzar la obra.
A.L.: Los conflictos entre diseño, plazos y costes son habituales en proyectos tan complejos. ¿Cómo gestionó este tipo de cuestiones en la ampliación de Warner Bros o en SeaWorld?
M.G.: Mi estrategia principal es la formación preventiva. Creo que los conflictos surgen cuando las personas no comprenden el «porqué» detrás de una decisión. Por eso, me propongo como misión informar desde el principio al mayor número posible de partes interesadas sobre la narrativa central del proyecto y los riesgos técnicos.
En concreto, me baso en tres pilares. Un control riguroso de los cambios: muestro de forma visual el impacto en el tiempo y el coste de cada cambio realizado en una fase avanzada; la planificación anticipada: utilizo mi experiencia para anticipar problemas recurrentes. Por ejemplo, los proveedores de atracciones rara vez comunican con suficiente antelación los espacios libres necesarios a los proveedores de tematización. Sabiendo esto, impulso esas conversaciones y reservo las vías de acceso para el mantenimiento con meses de antelación; y tercero, establecimiento de prioridades: abordamos primero los elementos de largo plazo y alto riesgo, para no tener que apagar incendios en la recta final.
A.L.: Con 17 años de experiencia en proyectos multiculturales y multidisciplinares, ¿hacia dónde le gustaría evolucionar profesionalmente en los próximos años?
M.G.: La región escribe en estos momentos un capítulo dorado en la historia del entretenimiento y mi intención es formar parte de esa historia. En los próximos 5 a 10 años, quiero ir más allá del liderazgo de proyectos y asumir un papel más estratégico en la planificación general y contribuir a dar forma a la experiencia global del visitante desde el primer boceto conceptual.
En cuanto al futuro del sector, creo que nos dirigimos hacia la hiperinmersión. Los visitantes ya no quieren limitarse a «ver» una atracción; quieren vivir dentro de una historia. Proyectos como la ampliación de Harry Potter en Warner Bros. son solo el principio. Me entusiasma especialmente lo que planean Arabia Saudita y Abu Dabi: no se trata solo de parques, sino de ecosistemas completos de entretenimiento. Quiero ser el arquitecto que tiende un puente entre esa visión creativa desbordante y la realidad física de la construcción.

