En el campo de la fusión nuclear —un proceso que imita las reacciones que ocurren en el interior del Sol— se explora un combustible extraordinariamente prometedor: helio-3. A diferencia de otros —como los utilizados en la fisión nuclear—, el helio-3 produciría energía de manera mucho más limpia y sin residuos radiactivos.

Y es que el helio-3 es un isótopo ligero, estable y no radiactivo del helio común. Si bien la estructura atómica de este último combina dos protones, dos neutrones y dos electrones, la del helio-3 es diferente: contiene dos protones y un solo neutrón. Esa diferencia aparentemente menor le confiere sin embargo un comportamiento único en las reacciones de fusión. Por ejemplo, una de sus ventajas es su elevada densidad energética. Dicho de otra forma, con cantidades reducidas del gas se genera una cantidad enorme de energía. Este hecho lo convierte en un combustible extraordinariamente eficiente.

No obstante, el principal problema con que se encuentran los investigadores es que apenas existen depósitos de helio-3 en nuestro planeta. Esto se debe a que el campo magnético terrestre repele el viento solar, el cual transporta las partículas de dicho isótopo. La Luna, en cambio, carente de un campo magnético que la proteja, ha recibido el impacto directo del viento solar durante miles de millones de años. Por eso, el helio-3 se acumula en su superficie, atrapado abundantemente en los granos de regolito.

A pesar de este obstáculo, muchos científicos y agencias espaciales investigan métodos de extracción de helio-3 y formas de utilizarlo como combustible en la fusión. Dada su abundancia en el satélite lunar, algunas mentes imaginan la posibilidad de transportar maquinaria pesada a la Luna para procesar su suelo, extraer helio-3 y traerlo de vuelta a la Tierra para producir energía mediante fusión.

En todo caso, hasta que no se superen esas barreras tecnológicas, pero también económicas, el helio-3 no podrá convertirse en una fuente de energía real, por más que fuera limpia y sostenible. ¿Asistiremos a una evolución en el campo de la minería lunar en las próximas décadas? Nadie lo sabe. Al fin y al cabo, el helio-3 se encuentra entre el polvo gris de la Luna, a un cuarto de millón de km de distancia.

Por Carlos Rodríguez, especialista en Hidráulica y Atracciones acuáticas en el Dpto. de Arquitectura de Amusement Logic

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