Vehículos y patinetes eléctricos, baterías integradas en innumerables dispositivos… La electrificación es un fenómeno masivo y global. Sin embargo, ha traído consigo un peligro inesperado: el fuego de baterías y acumuladores de iones de litio. Y los extintores convencionales —de polvo químico seco, espuma o dióxido de carbono—, en el mejor de los casos, tienen una eficacia limitada para apagarlo. Ante esta cuestión, la normativa internacional ha establecido un nuevo estándar: los extintores de Clase L.

El polvo químico común, como decimos, resulta poco útil contra el fuego de una batería, el cual genera internamente, mediante reacciones de descomposición térmica, su propio oxígeno. Para ello es necesaria una sustancia con una capacidad extrema de enfriamiento, como la que exhiben los agentes de los extintores de Clase L. Estos suelen utilizar soluciones acuosas con aditivos específicos o dispersiones de vermiculita hidratada. Esas soluciones reducen la temperatura de las celdas de una batería por debajo de los 120 o 150 grados Celsius, el umbral a partir del cual la reacción en cadena se vuelve irreversible y autosostenida.

Además, muchos de estos agentes incorporan un mecanismo de encapsulamiento micelar. Dicho de otra forma, las sustancias que contienen los extintores de Clase L rodean las moléculas del electrolito inflamable, las secuestran literalmente para que no puedan reaccionar con el calor y, así, evitan que se propague el fuego. Al aplicarse, forman una barrera física —de naturaleza cerámica o gelatinosa— que impide la entrada de oxígeno a las celdas aún no afectadas. Al mismo tiempo, y esto es importante, bloquean la emisión de gases tóxicos —como el fluoruro de hidrógeno—, peligrosos para los equipos de emergencia y las personas cercanas.

En el contexto europeo, la norma UNE-EN 3-7 establece las pruebas de eficacia que deben superar los extintores portátiles para obtener la certificación Clase L. Complementariamente, la norma NFPA 855, de la Asociación Nacional de Protección contra Incendios de Estados Unidos, es un referente para la instalación de sistemas de almacenamiento de energía. En cualquier de los casos, tanto las aseguradoras como las administraciones públicas empiezan a exigir el análisis de los peligros que representan los acumuladores y las baterías.

Por Juan Carlos Soria, ingeniero MEP sénior en el Dpto. de Arquitectura de Amusement Logic

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