Diríase que la industria del entretenimiento ha abierto un nuevo capítulo en la oferta de tiempo libre; ¿o no lo es la transformación de las series y películas más populares de las plataformas digitales de difusión en experiencias físicas inmersivas? Efectivamente, estas nuevas atracciones, bautizadas por algunos informes sectoriales como «Stream Parks», empiezan a desarrollar un nuevo concepto de parque temático. Un ejemplo pionero y tangible de esta tendencia es Netflix House, una plataforma que ha reconvertido antiguos grandes almacenes y centros comerciales de EE. UU. en espacios permanentes dedicados a las sagas más populares de su oferta digital.

Y es que Netflix House aspira a ser algo más, según leemos en un reportaje de Bloomberg CityLab, que una tienda de merchandising o una exposición temporal. Se trata de una «promoción de marca permanente» que combina cine, restauración, tienda minorista y atracciones interactivas. El primero de estos Stream Parks, inaugurado a finales de 2025 en el centro comercial King of Prussia (Pensilvania), ocupa casi 10.000 m2 de unos antiguos grandes almacenes.

Un modelo híbrido entre parque temático y centro de ocio

La propuesta de Netflix House, tal como la describe Bloomberg CityLab, se sitúa en un punto intermedio entre una atracción temática de alto concepto al estilo Disney y un restaurante temático. La entrada es gratuita, pero la mayoría de las actividades son de pago. El visitante puede probar una sala de escape inspirada en One Piece —adaptación de una popular serie de manga—, o disfrutar de una de las múltiples experiencias a partir de la serie Wednesday de la familia Addams —como el «retorcido festival» Eve of the Outcasts, o los pasillos de la Academia Nevermore, o los 13 juegos de feria malditos—; claro que también puede entrar en un cine a ver una película o un evento en vivo; o subir al bar temático-deportivo con neones y referencias a otros éxitos de la plataforma.

La estrategia, como explica a Bloomberg CityLab Greg Lombardo, responsable de experiencias en vivo de Netflix, es responder a la pregunta que se hacen todos aquellos que devoran en un fin de semana una temporada completa de una serie: «¿Y ahora qué?». La respuesta se encuentra en el centro comercial, donde pueden acudir a vivir, compartir y consumir, en un entorno físico y social, más contenido de su universo favorito. Es una apuesta por la «compra experiencial», un concepto que adoptan desde hace unos años muchos promotores de centros comerciales con la idea de que el ocio atraiga tráfico de forma recurrente a sus espacios.

Stream Park vs. Disney Park: diferencias clave

Pero nos asalta una duda: ¿en qué se diferencia un Stream Park como Netflix House de un parque temático tradicional como los de Disney o los de Universal?

Respecto a su origen y narrativa, los parques de Disney se construyen sobre un vasto legado de propiedades intelectuales (PI) icónicas —como son Mickey Mouse, Star Wars o el universo Marvel— y una tradición de narración familiar. En cambio, los Stream Parks nacen de franquicias contemporáneas de éxito en plataformas digitales, más efímeras y segmentadas. Mientras Disney busca una experiencia universal, Netflix House ofrece una inmersión fraccionada en mundos muy distintos, a partir de su catálogo diverso y cambiante.

En cuanto a su escala y su inversión, la construcción de un Disneyland supone una inversión faraónica; además, representa un auténtico destino de viaje. Un Stream Park como Netflix House, por el contrario, es modular, adaptable y puede implantarse en infraestructuras comerciales existentes, como unos antiguos grandes almacenes, y exige una inversión notablemente menor —aunque aún considerable; expertos consultados por Bloomberg estiman costes de unos 2.600 €/m2.

Por último, si atendemos al modelo de negocio, el clásico de un parque temático se fundamenta en la venta de entradas de día completo. Netflix House, por su parte, emplea un modelo de acceso gratuito, con atracciones de pago, combinado con restauración y venta de merchandising; un modelo, por lo demás, integrado en la rutina de ocio local y no necesariamente un destino de vacaciones.

Una tendencia con ramificaciones globales

Según apunta Globetrender, que cita el informe sobre tendencias de viaje para 2026 de British Airways Holidays, el 38% de los viajeros —británicos en este caso— desearía «entrar» en su serie o videojuego favorito. Por tanto, parece previsible que el «escapismo tecnológico» se convierta en una fuerza clave en la intención de entretenimiento del público. El concepto de Stream Park se menciona explícitamente en dicho informe, el cual cita no solo a Netflix House, sino también las experiencias de realidad mixta de la plataforma digital china iQIYI, y las atracciones basadas en Minecraft proyectadas en Reino Unido y EE. UU.

Esto sugiere un futuro en el que otros gigantes de difusión digital —como Amazon Prime Video, Apple TV+ o HBO— podrían desarrollar sus propios espacios físicos y llevar las historias que una vez se consumieron en solitario a espacios de encuentro social.

Desafíos e interrogantes

A pesar de todo, el modelo despierta algunas incógnitas: ¿cuál es el público objetivo final? ¿Parejas, adolescentes, familias o grupos de empresa? La amplitud del catálogo de Netflix podría diluir la experiencia y hacer que resulte demasiado genérica para el fanático más especializado, o viceversa.

De cualquier forma, es evidente que Netflix House representa un experimento ambicioso. Más que un parque temático al uso, es una extensión física y social de su algoritmo, un espacio donde las recomendaciones de la plataforma cobran forma tridimensional. Su éxito o fracaso marcará el camino para que otras plataformas decidan si las historias que viven sus usuarios en la nube deben también tener una puerta de entrada en el centro comercial del barrio.

Fuentes: Bloomberg CityLab, Globetrender, Netflix House.
Imágenes: Netflix House.

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