El diseño de atracciones de aventura exige un cálculo preciso de los volúmenes de seguridad. Al fin y al cabo, su objetivo es garantizar experiencias emocionantes sin comprometer en ningún momento la integridad física de los usuarios. En proyectos como los parques de canyoning, que cuentan con circuitos artificiales de barranquismo, saltos y toboganes de roca, vías ferratas u otros recorridos verticales, cada actividad exige un estudio específico del espacio libre necesario para su desarrollo seguro.

Dado que, a menudo por ser innovadoras, no existe una normativa específica que regule esas atracciones, el proceso de diseño se fundamenta en un análisis riguroso de un conjunto de normas de referencia. Entre ellas, diversas normas UNE (acrónimo de Una Norma Española) y otras aplicables a disciplinas afines, como la escalada, el diseño de trampolines o las actividades acuáticas de salto. Precisamente, el Departamento de Diseño y el de Arquitectura de Amusement Logic adaptan e interpretan de manera cuidadosa y crítica esas disposiciones para establecer un marco técnico sólido.

Ese planteamiento, que combina el rigor normativo con la experiencia en el diseño de proyectos de aventura complejos, permite a diseñadores y arquitectos definir con exactitud los volúmenes de seguridad óptimos para cada elemento y cada secuencia del recorrido. El resultado es un diseño que, de manera equilibrada, integra emoción, funcionalidad y rigurosos estándares de seguridad.

Por Pablo Vidal, arquitecto sénior en el Dpto. de Arquitectura de Amusement Logic

¿Le ha gustado la noticia? ¡Compártala en sus redes!

También podría interesarle