Las primeras máquinas comenzaron a remover la tierra en el barrio de Turianova, al sur de la ciudad de Valencia, España, a principios de este año (2026). La parcela, de 76.753 m2, estratégicamente situada en una de las principales áreas de expansión de la ciudad, se prepara para albergar un complejo comercial y turístico que, con una inversión cercana a los €500 millones, abrirá sus puertas en 2028. Es Infinity, el que aspira a convertirse en el centro comercial más grande de Valencia y uno de los más ambiciosos del país.

La propiedad del proyecto cambió de manos en el verano de 2025, cuando la compañía General de Galerías Comerciales —del empresario murciano Tomás Olivo, sexta fortuna de España según Forbes—, lo adquirió de la promotora AQ Acentor por unos €60 millones. General de Galerías Comerciales, que gestiona actualmente 13 centros comerciales en España, aporta por tanto al proyecto un sólido respaldo financiero y una experiencia contrastada.

Un concepto que va más allá del centro comercial tradicional

Pero Infinity no será un centro comercial al uso. La idea, en palabras de Olivo que cita el diario local Valencia Extra, es establecer un espacio «funcional, cómodo y atractivo» que no apele únicamente a la clientela del entorno inmediato de Turianova, sino que aspire a un alcance más amplio, comarcal, pero también nacional. El centro comercial, con una superficie bruta alquilable de 92.000 m2, reunirá más de 240 tiendas, cifra que supera la ratio de otros grandes centros del área metropolitana de la ciudad.

Sin embargo, uno de los aspectos que diferencia al proyecto hasta hacerlo único es su apuesta decidida por el ocio y la experiencia de los visitantes. Entre las atracciones previstas destacan un rocódromo, un espacio para la práctica de deportes de acción y acrobacias urbanas, zonas de realidad virtual, juegos de escape, un área para amantes de los videojuegos, cines, un gimnasio y un centro de ocio familiar. Aunque una piscina de olas también formaba parte de la propuesta inicial, su instalación definitiva dependerá de su viabilidad durante todo el año. Infinity también pretende alejarse conscientemente del modelo tradicional en cuanto a su diseño y su arquitectura. Recorridos cortos, galerías amplias e iluminadas con luz natural, un diseño que facilita la movilidad de clientes y operadores, se encuentran entre otros de sus rasgos distintivos.

Un destino completo con alojamiento y restauración

Infinity contará también con cerca de 20.000 m2 de suelo terciario destinado en parte a la construcción de un hotel. Con esta incorporación refuerza su vocación de destino integral, un complejo residencial y comercial que combina compras, restauración y alojamiento turístico. Infinity también hará sitio a una oferta gastronómica gracias a una amplia zona de restauración. Opciones de comida rápida y propuestas más elaboradas, con presencia de cocina internacional y conceptos adaptados a distintos perfiles de público, encontrarán su acomodo en el destino. Una combinación de comercio, ocio, gastronomía y alojamiento que hace de Infinity un lugar para pasar todo el día, sin necesidad de salir del recinto.

Impacto económico y urbano

Las previsiones del impacto económico y social establecen la creación de empleo en unos 6.000 puestos de trabajo directos y cerca de 3.000 indirectos. Sin duda, estas previsiones señalan al destino comercial, residencial y turístico como uno de los proyectos privados con mayor capacidad de generación de empleo de la ciudad. El complejo dispondrá además de un aparcamiento de varias plantas con unas 4.000 plazas, para absorber un volumen elevado de vehículos y visitantes diarios y afianzar así su papel como destino comarcal y nacional, no solo de barrio.

Fuentes: Valencia Extra 1, Valenca Extra 2, Valencia Extra 3, El Periódico de Aquí.
Imágenes: AQ Acentor.

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