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Los padres de familias con niños saben la persistencia con la que los más pequeños insisten en la elección de determinado lugar como destino vacacional de la familia. La influencia de la opinión de los niños en esta toma de decisión no debe ser factor desdeñable a la hora de abordar el diseño de un proyecto de ocio familiar, estudios y modelos sociológicos de reciente aparición lo confirman.

Los niños prefieren actividades y acción, juego y socialización. Los padres prefieren relajación con el objeto de recuperarse del stress de la rutina laboral. Según estudios recientes, un 70% de las personas declaran que el propósito de sus vacaciones es el descanso. Sin embargo, las familias con niños se ven en la obligación de buscar destinos que ofrezcan calidad de ocio para sus hijos.

El éxito de un proyecto de ocio depende entonces de un correcto dimensionamiento y disposición de las zonas de relax para adultos y las zonas de actividades para niños. Como diseñadores, apreciamos en demasiadas ocasiones cómo las zonas infantiles no son valoradas adecuadamente, tienden los promotores a imaginarlas más pequeñas y con menos actividad de la razonable. Y es que hasta hace muy poco tour-operadores y gestores no pensaban que la influencia de los niños en la decisión del destino vacacional fuera relevante.

Las zonas infantiles deben ser grandes, amplias y atractivas, con efectos sorpresa. Las actividades para niños deben ser saludables y adaptadas a cada edad, haciendo que el niño practique y mejore sus habilidades cognitivas, creativas y motoras a la vez que supera miedos, experimenta sensaciones de aventura, descubrimiento, sociabilidad y mejora individual.

Que los niños lo pasen bien no debería tener un impacto negativo en los momentos de relajación de los padres. Amplias zonas de relax diseñadas para la relajación de los padres deben situarse próximas a las zonas de niños, con puntos de restauración estratégicamente situados para su comodidad.