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Puestas de sol, fuegos artificiales, auroras boreales. Verdes paisajes tropicales salpicados de flores. El ser humano es muy sensible al espectáculo del color y disfruta de su influencia, tanto a nivel estético como anímico. Incluso se aprovechan las propiedades terapéuticas de algunos colores a través de la cromoterapia. Desde la invención de la bombilla eléctrica se han sucedido avances tecnológicos que han llevado a la posibilidad de producir eléctricamente casi la totalidad del espectro de colores visibles por el ojo humano.

Como diseñadores de espacios lúdicos y habitables, cometeríamos un grave error si no tuviéramos en cuenta el uso de la iluminación de carácter decorativo y estético en nuestros proyectos. Hemos de entender que este uso de la iluminación debe estar coordinado tanto con el color propio de los materiales del entorno como con el concepto general y las sensaciones que el espacio debe transmitir. Los diseñadores, interioristas, paisajistas y arquitectos del equipo debe trabajar en conjunto con el fin de organizar los trabajos de diseño de iluminación y paleta de colores de cada proyecto, porque el usuario va a disfrutar del entorno como un todo que debe mostrarse potente y efectivo en la transmisión de sensaciones.

Aparte del efecto anímico de cada color sobre el ánimo del ser humano han sido estudiados diferentes patrones cromáticos cuya percepción produce efectos interesantes: patrones monocromos (donde un sólo color y su paleta cercana dominan el espacio), complementarios (colores que se intensifican cromáticamente) o multicolores (para la creación de entornos especiales, por ejemplo para público infantil).