Nadie puede negar que estamos viviendo unos momentos muy difíciles desde el punto de vista económico. Y es en estos tiempos de serios problemas económicos, cuando las empresas normalmente practican recortes sin discriminación y congelan inversiones, como siguiendo un manual no escrito derivado del pánico. Una practica que también acometen algunas empresas mal gestionadas, que han ido generando deudas en la época de bonanza, y que sobre todo, no han sido capaces de prevenir, achacando a la crisis el fundamento de todos sus males.

En mi opinión, hay que hacer justo lo contrario, aunque claro está que dentro de unos límites y formas. Lo contrario, es el mayor error que puede cometer una empresa, sea del tamaño que sea, porque esas prácticas son como amputarse un pie, y cuando la economía mejore y recupere su crecimiento normal, no podrán seguir andando.

En los tiempos de crisis no hay que lamentarse, hay que promover las fuerzas suficientes, y concentrarse en buscar soluciones alternativas. Para las empresas del sector del ocio, esta situación puede abrir un nuevo mundo de oportunidades. La crisis provoca un cambio en las tendencias de consumo ante la merma del poder adquisitivo de los consumidores, por lo que es fundamental crear nuevas ofertas que se acomoden y sirvan a los nuevos hábitos de consumo y de los niveles de poder adquisitivo resultantes de la coyuntura que se padece. Por lo que hay que saber invertir, y aprovechar los nuevos nichos de mercado que se van generando. Las inversiones en nuevos proyectos lúdicos deberán tenerlo en cuenta, y fundamentalmente, ser inversiones muy racionales desde su base para su viabilidad, capaces de producir riqueza en cualquier clase coyuntura económica. Es la única manera de que la economía empiece a recuperarse de forma rápida y progresiva.

Por otro lado, la situación actual llevará implícito en todos los países desarrollados un aumento del turismo interior, sin lugar a dudas, destinos por lo general más baratos que los que nos conducen a países extranjeros, y un descenso de los viajes al extranjero que suelen resultar más caros. El ocio forma parte de la cultura de estos países, y aún a pesar del cambio en ciertos aspectos y en ciertas costumbres, las familias intentarán mantener las vacaciones por más que haya recortes.

En cuanto a los países emergentes, cuyas economías son dependientes en gran medida del turismo como fuente de ingresos y como base de su desarrollo económico, sus economías están más preparadas para afrontar la actual coyuntura económica, por lo que no es previsible una reducción demasiado significativa en sus inversiones de desarrollo turístico y ocio.

Enrique Zamora