Rocas artificiales

Al público en general nos parece que la arquitectura del ocio es concebida para halagar principalmente al sentido de la vista. Los diseños, valga la frase, entran por lo ojos. Esto es sin duda debido al dominio de las tecnologías de representación visual en nuestra sociedad contemporánea: la mayor parte de la información que recibimos hoy en día es por el sentido de la vista. Somos conscientes de que la vista es el sentido a través del cual el ser humano puede recibir la mayor cantidad de información de su entorno, pero existen otras muchas formas de experimentar la realidad que en muchas ocasiones pueden crear en nosotros sensaciones agradables (o desagradables). A través del sonido, el tacto, el gusto o el olfato, el cuerpo humano suma a la visión un conjunto de impulsos que generan en su globalidad la percepción del espacio arquitectónico.

Los diseñadores de nuestro equipo hace ya tiempo que tienen en cuenta estos impulsos y potencian el sonido de las cascadas, se preocupan por las texturas y diseñan aromas a propósito para el proyecto. Todas estas sensaciones se complementan con un estudiado balance de colores, espacios, referencias y formas para conseguir una experiencia placentera en el usuario.

Con nuestra ya larga experiencia tanto en proyectos de Oriente Medio como en proyectos de latitudes frías, en Amusement Logic hemos aprendido a valorar adecuadamente que, además de la vista, el olfato o el oído, el cuerpo humano experimenta sensaciones de cambios de temperatura, de humedad y de movimiento del aire. Nos adentramos en lo que podemos denominar parámetros de confort, importantes para una arquitectura de ocio que no aspira únicamente a ser contemplada sino a ser disfrutada, descubierta y admirada siempre en completa comodidad.
Tematizacion rocas artificiales
En efecto, uno de los principales retos del diseñador de complejos de ocio consiste en crear un entorno que no produzca tensiones negativas sobre el mecanismo de compensación de calor del cuerpo.

El medio ambiente físico está formado por numerosos elementos relacionados entre sí: luz, temperatura, sonido, espacio. Todos ellos inciden directamente en el cuerpo humano, el cual puede aceptarlos, sentirse cómodo y absorberlos o, por el contrario debe hacer un esfuerzo por adaptarse intentando contrarrestar sus efectos agresivos. En la lucha por conseguir el equilibrio biológico se producen diferentes reacciones físicas y psicológicas. El cuerpo humano se esfuerza por llegar a un punto de equilibrio en el que adaptarse al entorno le requiera un mínimo de energía. Las condiciones bajo las que se consigue este objetivo son conocidas como “zona de confort”. En resumen, la zona de confort es aquella en la que la mayor parte de la energía del cuerpo se destina a la creatividad, el ocio y la productividad en tanto no se utiliza en procesos de adaptación al entorno.

En Amusement Logic, como diseñadores y constructores de complejos de ocio, creamos experiencias sensoriales y vivencias globales que envuelven y hacen feliz al usuario sin sacarlo de su zona de confort. Y a través de esta vivencia y disfrute llegamos a la más compleja de las sensaciones, la que en definitiva significa el éxito de un proyecto: la pervivencia en el recuerdo y la memoria.
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